El papa León XIV congregó este domingo en Madrid a más de un millón doscientas mil personas en el que ha sido hasta ahora el acto más multitudinario de su visita a España, una misa en la plaza de Cibeles en la que ha marcado el camino a los fieles para salir de una fe «cómoda y privada» y comprometerse con el bien común.
«Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano», ha sido el mensaje que ha dejado el pontífice en su homilía, en la que además ha instado a los católicos a implicarse en los desafíos de la sociedad: «Que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar», ha exclamado durante la misa del Corpus Christi.
Los mensajes de León XIV
El papa ha comenzado su homilía con un homenaje a la tradición religiosa de España, al Corpus Christi y a sus «solemnes procesiones», tras lo que ha recordado que también en España el día del Corpus se celebra el Día de la Caridad.
Desde ahí, ha invitado a todos a salir del «egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada» y ha alentado a los católicos españoles a que se abran «a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren y a quienes han perdido la esperanza».
«Nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común», ha subrayado.
De la misa a la procesión
La Santa Misa, a la que han asistido los reyes y sus hijas, Leonor y Sofía, ha sido el acto principal de esta segunda jornada del viaje de León XIV a España.
Tras esta ceremonia religiosa ha comenzado la procesión del Corpus Christi desde Cibeles, que ha dejado la imagen inédita de un papa procesionando con el Santísimo por una engalanada calle de Alcalá convertida en una gran alfombra floral con más de 30.000 claveles.
León XIV ha presidido la procesión bajo palio y tras una custodia del Santísimo Sacramento de 1943 que se guarda en el Museo de la Catedral de la Almudena.