El consenso del mercado ha revisado drásticamente a la baja sus proyecciones de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para 2025, situándolas muy por debajo del 5,5% anticipado por el Gobierno argentino en el adelanto del Presupuesto 2026. La última encuesta del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central refleja un escenario económico más cauteloso, impulsado por la reciente inestabilidad financiera.
Los consultores que participaron en la encuesta del Banco Central de la República Argentina (BCRA) ahora estiman que el PBI crecerá un 4,4% en términos reales en 2025. Esta cifra representa una baja de 0,6 puntos porcentuales con respecto al REM anterior y contrasta fuertemente con la expectativa oficial del 5,5% informada por el Gobierno. La discrepancia subraya una visión más pesimista por parte del sector privado sobre las perspectivas de crecimiento económico para el próximo año.
La corrección a la baja en los pronósticos se atribuye directamente a las consecuencias de la inestabilidad financiera del último mes, marcada por la volatilidad en las tasas de interés y el tipo de cambio del dólar. Estas fluctuaciones modificaron las expectativas de los 39 consultores encuestados por el BCRA.
Las proyecciones trimestrales del PBI, ajustadas por estacionalidad, también reflejan este pesimismo en el corto plazo:
- Para el segundo trimestre, los analistas estiman un crecimiento del 0,1%, lo que representa una caída de 0,7 puntos porcentuales respecto al REM previo.
- El tercer trimestre se anticipa con una caída del 0,3%, marcando también una baja de 0,7 puntos porcentuales en comparación con la encuesta anterior.
- Para el cuarto trimestre, se prevé una suba del 0,6%, manteniéndose sin cambios frente al pronóstico previo.
Mientras el Gobierno proyecta una marcada expansión del PBI del 5,5% en 2025, identificando un crecimiento sectorial significativo en el sector agropecuario (2,1%, impulsado por la cosecha de soja), la industria (5,3%) y el comercio (7,6%), los analistas del mercado ofrecen una visión más mesurada, reaccionando a las condiciones actuales del mercado. La actividad económica ha mostrado un comportamiento oscilante a lo largo del año, con repuntes y caídas pronunciadas, lo que se refleja en los datos del primer semestre.