La falta de botellas para el vino sanjuanino, mucho más que un tema vidrioso
La escasez de botellas disparó gestiones que llegaron a la Rosada. Hay principio de acuerdo para la provisión pero sigue la inquietud. El negocio del vidrio y la diversificación de envases, en el tapete.
La industria madre de San Juan habla de grandes pérdidas por el dilema de la falta de botellas para envasar vino pero el escenario es por demás complejo. Tras una intervención del Gobierno Provincial, con presencia Nacional, la empresa Cattorini, que maneja el monopolio local, accedió a la provisión escalonada a las bodegas que ya se estaría efectivizando, pero la preocupación en la agroindustria sigue. Ya hablan de la desaparición del vidrio y de la necesidad de diversificar los envases.
Esta semana se dieron avances clave con este problema que los bodegueros sanjuaninos empezaron a denunciar a principios de este año. El ministro de la Producción, Andrés Díaz Cano, recibió a directivos de Cattorini para destrabar el faltante de envases para comercializar sus productos. Allí, los empresarios Pablo Bruner, Juan Paladini y Ricardo Galdeano le comunicaron al Gobierno de un cronograma de entrega pautado ya con la Cámara de Bodegueros de San Juan.
Díaz Cano con Cattorini, el martes.
El faltante se empezó a notar en el primer trimestre de 2021, cuando los bodegueros se quejaban de que habían recibido un tercio o menos de las partidas necesarias para cumplir con las ventas pactadas, generándoles pérdidas millonarias. Son 52 bodegas afectadas y 4.700.000 las botellas faltantes, según el computo hecho por los bodegueros. En la lista figuran medianas y pequeñas bodegas, siendo las de mayor volumen Viñedos Pie de Palo y Callia, con 1,2 millones de botellas faltantes cada una, seguidas por Casa Montes con 960.000 y San Juan de la Frontera con 330.000.
¿No tienen o no quieren dar las botellas?
“Realmente no sé cuál es el origen del problema pero no proveían de las suficientes botellas a los bodegueros sanjuaninos, los medianos y los chicos, desde enero que veníamos haciendo el reclamo y no había solución al tema”, dijo a Tiempo de San Juan el ministro Díaz Cano, mostrando cautela ante versiones del sector de que la empresa prioriza deliberadamente la exportación y descuida el mercado interno.
Según la explicación de la cristalera, publicada por Diario de Cuyo en marzo, se quedaron sin stock debido a las limitaciones por el protocolo que impuso la pandemia, a la par de un aumento de la demanda. En ese entonces, desde Cattorini pedían paciencia a los bodegueros e informaban que "estamos terminando un segundo horno de fabricación en Mendoza, que permitirá duplicar la producción en esa planta a 28 millones de botellas y sería un gran alivio, pero tenemos la dificultad de obtener la energía y gas necesarios y hemos pedido intervención al Gobierno mendocino y al INTI", según Galdeano. Hasta ahora, ese horno no se ha puesto en funcionamiento de acuerdo a lo confirmado por Díaz Cano.
Cattorini produce en San Juan desde 1965.
Tanto se complicó la escasez de botellas que en el Gobierno no descartaron salir a comprarlas, lo que fue celebrado por la Cámara de Bodegueros de San Juan, cuyo titular Mario Pulenta sostuvo que "toda acción que sirva para mejorar la situación la deberíamos hacer y si el Gobierno puede avanzar nos va a servir a todos".
Tras la reunión del martes, Díaz Cano se mostró optimista: “Lo importante es que se han quedado conformes los bodegueros y la empresa ha asumido el compromiso de la provisión. La información que tengo hoy es que ya empezaron a mandar camiones con botellas, de acuerdo al calendario acordado”, dando cuenta de un principio de cumplimiento.
La presencia de los empresarios en el despacho de Díaz Cano se dio al otro día de la visita a los sanjuaninos del ministro de Producción Nacional, Matías Kulfas, cuando el funcionario uñaquista aprovechó para refrescarle las gestiones que ya se habían hecho la semana pasada en Buenos Aires. “Nosotros habíamos intervenido porque la Cámara nos lo pidió. Esperamos que ya se solucione, nosotros somos simples intermediarios. El viernes pasado estuve hablando del tema con el ministro Kulfas y el lunes también”, contó el ministro local.
No obstante, en el sector sigue la inquietud. “En el momento está siendo un problema la botella sobre todo Argentina hacia el exterior que abastece a Estados Unidos, Reino Unido como principales clientes, que le está yendo muy bien al vino fraccionado, no puede tener este parate porque ahí sí que no sería ni el vino ni el mercado sino la botella y eso es la preocupación”, afirmó el vicepresidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, el sanjuanino Hugo Carmona, esta semana en declaraciones a AM 1020.
“La solución no es inmediata, entrado agosto o septiembre ya iban a estar en funcionamiento esos hornos en Mendoza y no va a ser así lamentablemente”, indicó el vice del INV.
Monopolio
Hay tres empresas dedicadas al rubro en Argentina, pero en Producción se abocaron a resolver lo de Cattorini porque está radicada en San Juan, según analizó el propio Díaz Cano. En este marco, ya hubo charlas con una sociedad del Estado que estaba en preparación en La Rioja pero lo consideran muy lejos todavía de concretar en la vecina provincia (con la cual, por otro lado, se ha disparado una disputa política por la minería, lo que no propiciaría muchos entendimientos por otros temas).
Esto implica problemas de abastecimiento y otros respecto de la calidad del vidrio. Díaz Cano dijo que entiende que en los próximos envíos está asegurada. Pero Carmona se mostró más escéptico y dijo que es verdad que se han entregado envases en mal estado.
“Sí lo han estado haciendo, cuando el cliente está desesperado lo terminan maltratando, han ofrecido envases que tienen un porcentaje de rotura superior a lo normal, pero por necesidad las bodegas los han ocupado porque tienen que salir al mercado. Pequeñas bodegas han tenido que volver al reciclado para poder subsistir. Por ahí han salido botellas oscuras, del vidrio que se usa para las cervezas, sobre todo de las botellas de mayor capacidad”, aseguró.
Carmona se explayó sobre el problema con el monopolio del vidrio: “Logramos que el consumidor pusiera los ojos en el vino y lamentablemente al depender de tan pocas empresas quedamos todos cautivos. Esto pasa cuando los grupos son tan concentrados”.
La botella “dinosaurio”
Ya hay análisis sobre la pronta salida de la dependencia del vidrio y en Europa se dice que las botellas de ese material en breve serán los dinosaurios del mercado. “Por ahí hay que buscar alternativas mirando a futuro, nuevos envases. No estoy en contra del vidrio pero digo que estos fenómenos no pueden suceder y tenemos que estar precavidos, tenemos que ofrecer otro tipo de envases e incluso más amigables con el ambiente”, lanzó Carmona.
Vino en lata, tendencia.
Un dato curioso es que el año pasado se vendieron 4 millones de latitas de vino y este año en 6 meses se vendieron ya 3 millones, con lo que se espera que supere el estreno del 2020 que fue justo en pandemia, según cifras del Instituto. Muchos ya aceptan las ventajas de este sistema, más práctico y refrigerable. La discordia es por los envases pequeños. Y ya anticipan una diversificación de los envases. “En 2021 se mantuvo en un 3.7% de aumento respecto del 2020 ya que presenta una excelente relación precio calidad”, dijo Carmona respecto de las latas.
Al Bag in Box no le va mal.
El bag in box también es una alternativa fuerte, según el especialista, preferida por los que no toman en cantidad y pueden comprar en gran volumen -3 litros- que se pueden consumir de a una copa por día sin perder sus propiedades. “En el mundo el bag in box ya tiene un mercado de un 6 ó 7%, y es el preferido en países como Dinamarca o Finlandia, donde se compra a granel y lo fraccionan en destino. No quieren importar botellas por el Atlántico que terminan siendo residuos”, evaluó. Y sentenció: “Hay que instalarlo en Argentina”.