Casas que guardan historias, que se convirtieron en íconos arquitectónicos de San Juan, que se transformaron en puntos de referencia hasta para dar hasta direcciones. Varias de esas casas, chalets como les decían antes, están en venta o alquiler. No es común que tantas viviendas tradicionales de la provincia se encuentren disponibles en el mercado inmobiliario. Todas se caracterizan por su elevado costo, una de ellas alcanzó un valor de venta de 3 millones de dólares, y porque son joyitas de la construcción.
Desde las inmobiliarias aseguran que no hay muchos compradores de este tipo de propiedades en San Juan porque requiere inversionistas interesados en la arquitectura o en desarrollar emprendimientos en los predios de los chalets. A esto se le suma el costo del mantenimiento y de los arreglos que haya que hacer en las instalaciones -depende de su antigüedad-.
Mauricio Turell, de la Cámara de la Construcción e Inmobiliaria, explicó que las viviendas históricas se venden por varias razones. Entre ellas, la principal es por el cambio generacional. “En la cuarta generación ya no hay recuerdos vinculantes a esas propiedades”, explicó Turell. La otra razón es económica, ya que este tipo de casas demandan altos gastos de mantenimiento, que son repartidos entre familias que no están dispuestas a hacer estas erogaciones.
Por su parte, Pablo Domínguez, corredor inmobiliario, explicó que se viene dando este fenómeno en la provincia. “Corresponde a un mercado segmentando, no es para cualquier tipo de cliente un inmueble de esas características. Es importante ver la tasación, que esté bien valuado, es para un mercado muy segmentado, no para vivienda, sino para otro destino, más comercial, normalmente no para consumo habitacional”, indicó el profesional.
Las casas en el mercado
-El chalet suizo

Está ubicado en General Acha y Saturnino Sarassa, ubicado en Capital. Se conoce a la vivienda como la casita de chocolate. La inmobiliaria Olguín estuvo a cargo de la operación, que ya se canceló según una de sus propietarias, Mabel González. La propiedad fue declarada Monumento Histórico Provincial el pasado 5 de agosto por la Cámara de Diputados de la Nación.
La casa fue construida en 1932 por la familia Pujol. El médico Héctor Francisco González la adquirió algunos meses después del terremoto del ´44. González buscó a un técnico constructor, de apellido Flores, que hizo un trabajo de consolidación: inyectó cemento en esos 3 centímetros cedidos tras el sismo y realizó un encadenado con cimiento y hierro a toda la construcción.
-El chalet Cantoni
Es una vivienda emblemática de San Juan, en la que vivió el ex gobernador, Aldo Cantoni, por la que desfilaron las mayores estrellas del bloquismo y se gestaron reformas de gran peso para la provincia. El chalet Cantoni es una propiedad ubicada en una cotizada zona de Rivadavia. Desde hace algunos años, en esta impactante propiedad han funcionado bares, boliches y hasta restaurantes.
El chalet Cantoni perteneció a Aldo Cantoni. Anteriormente vivió Ruperto Godoy. Se la compró en 1924 a un hombre de apellido Godoy. Cuando Cantoni adquirió la vivienda, el predio donde estaba ubicada era mucho más chico que el actual terreno. A los pocos meses de instalado, Aldo compró los terrenos colindantes, propiedad de las familias López Peláez y De la Roza Ponte.
Fueron varios los cambios que le hizo el ex gobernador a la vivienda. Primero, la parquización del inmenso lote, que se la encargó a la empresa de Buenos Aires Luis Constantini. También mandó a hacer una pérgola y una torre, que fue parcialmente derribada por el terremoto del ’44, que también provocó un desplazamiento de la estructura.
-El chalet Paolini

Se trata del inmueble que fue propiedad del empresario Francisco Paolini, uno de los más destacados de la provincia, quien falleció en febrero del 2018. La vivienda estuvo en venta, luego pasó a estar en alquiler y en venta. La operación está a cargo de la Bolsa de Comercio.
La propiedad está ubicada en avenida Libertador y Meglioli, Rivadavia. Tiene más de 60 años de antigüedad, 7.000 metros cuadrados de terreno y la superficie cubierta alcanza los 1.200 metros cuadrados.
Tiene en el subsuelo cuatro dormitorios con baños, el sector era utilizado para albergar huéspedes que frecuentemente llegaban a visitar a Paolini. Además, tiene un extenso parque con flora de todo tipo, cocheras y distintas dependencias de servicio.