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El Estado le compró $10 millones en insumos médicos a emprendedores locales

A lo largo de la pandemia las innovaciones tecnológicas se convirtieron en clave para enfrentarse al coronavirus. En la provincia hay varios desarrollos y de estos tres ya se convirtieron en importantes inversiones de Salud.
martes, 8 de septiembre de 2020 · 22:06

Cuando el coronavirus explotó en el mundo comenzó una carrera contra el tiempo para encontrar soluciones humanas y tecnológicas a una de las mayores crisis sanitarias del mundo. En San Juan, luego de los médicos y profesionales de Salud, tomaron la posta los emprendedores que desde el día cero buscaron la manera de sumarse a la lucha contra la pandemia. Esto surtió su efecto, porque tras meses de trabajo, el Estado provincial ha invertido más de 10 millones de pesos en tres productos desarrollados especialmente para el contexto y hay otros más que están en carrera para quedar listos. La inversión no tiene en cuenta el resto de las compras que ha realizado la provincia para otros elementos que ya existían, tanto dentro como fuera del mercado local. 

Los más de $10.000.000 que ha desembolsado el estado fueron para los tres proyectos de punta que primero llegaron a solucionar problemáticas específicas del coronavirus. Se trata de las camillas cápsulas desarrolladas en el Hospital Rawson, las cabinas de testeos 100% sanjuaninas y lo último: máscaras reutilizables con filtros descartables que tienen la misma capacidad que los barbijos N95 que está produciendo una pyme local. 

Las camillas que aplaudió el país 

Las camillas cápsula fueron las primeras y además las que generaron un rápido impacto nacional. En mayo los medios nacionales se hicieron eco de la idea sanjuanina que permite un traslado seguro para paciente y profesionales de los enfermos de coronavirus. El prototipo surgió en el mismo Hospital Rawson, en el área de ingeniería clínica, y a menos de dos meses de la declaración de la emergencia sanitaria y fue elegido por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación como uno de los mejores 64 del país en un programa de inversión que ponía 100.000 dólares a disposición de proyectos como este. 

El ARCA, como fue nombrado por sus creadores sanjuaninos, fue recibido con entusiasmo en todo el país como una opción para cuidar uno de los recursos más críticos durante el brote de coronavirus: el personal médico. Trabajaron 18 bioingenieros y profesionales en su creación, bajo la coordinación de Luis Pulenta, jefe de Ingeniería Clínica del Rawson. Además de servir para cualquier otras enfermedades, su fabricación es relativamente simple y hasta un escuela calingastina pudo replicarla para donarla al hospital del departamento. 

Cabinas de testeos: claves en épocas tranquilas y de crisis 

Cuando terminaba mayo San Juan vivía una situación excepcional: había muy pocos casos y todos eran importados. Esta situación seguiría así hasta agosto, pero en su momento la prioridad era testear a todos los que entraban para mantener la pandemia a raya y esto debía hacerse, otra vez, cuidando al personal de Salud. 

Por eso la creación de la cabinas de hisopado móviles y seguras fue revolucionario. Si bien existían otras versiones en el mundo, los profesionales locales permitieron desarrollarlas y mejorarlas en San Juan por pedido de Salud Pública y se convirtieron en una herramienta que también se adaptó muy bien al escenario actual con el último brote. Es que al ser móviles las 6 cabinas fabricadas de forma local permiten realizar controles locales allí donde la determinación de nuevos casos lo permite manteniendo la seguridad de los encargados de hacer los hisopados. 

La cabina, a grandes rasgos, tiene un espacio de aislamiento entre la persona y el profesional que toma el hisopado, más un mecanismo de desinfección de dos segundos entre paciente y paciente, lo que permite ahorrar tiempo. El dispositivo posee espacio para el administrativo que carga los datos y para el personal médico que toma la muestra. La estructura es amplia, y está hecha en vidrio y aluminio, según muestran los gráficos presentados oficialmente. 

Los barbijos tecnológicos que permitirán ahorrar y cuidar 

La última compra que realizó Salud Pública a una empresa local innovadora son más de 5.000 barbijos bautizados “Templary SJ V-01”. Se trata de una mascarilla que cumple con los mismos requisitos que los N95 y son especialmente seguros. Pero cuentan con una gran ventaja: no son descartables sino que cambiando el filtro se puede desinfectar el resto de la máscara y se vuelven a utilizar. 

En los próximos días, adelantó el secretario administrativo del Ministerio de Salud Guillermo Benelbaz, los sanjuaninos empezarán a ver a personal público utilizando estas mascarillas en reemplazo de otros modelos. Los únicos que seguirán utilizando los clásicos es el personal que trabaja en áreas críticas de Salud, ya que es preferible el material descartable para que haya un contacto mínimo con las superficies que pueden trasladar el virus. Es que para médicos y enfermeros el momento crítico de posible contagios es durante la colocación de los elementos de protección personal. 

Además de generar un impacto ecológico mucho menor, los Templary SJ V-01 permiten un ahorro, ya que brindan una protección como la de los N95 que cuestan cerca de 300 pesos, mientras que cada filtro del desarrollo sanjuanino están en alrededor de 15 pesos.

Lo que se viene: tecnología de punta para desinfectar ambientes

Si bien en el ámbito privado hay decenas de ideas aplicadas a combatir la crisis de pandemia y no todas llegan al ámbito público, el Estado ya tiene bajo su órbita al menos dos proyectos que aplican lo último en desinfección: luz UV y ozono. El objetivo es reemplazar o acompañar los sanitizantes por contactos, como son el hipoclorito de sodio o el alcohol, por opciones que abarquen todo el aire de ciertas habitaciones y hasta los lugares de difícil acceso. 

La luz UV es la opción más simple, porque la radiación mata el virus y es fácil de conseguir y no tan cara. Hay muchos lugares que utilizan estas estrategias en la provincia. Pero lo cierto es que la luz no llega lugares más complicados, como podrían ser cajones, que pueden llegar a tener rastros del virus. Por el ozono se ha convertido en una de las opciones más tentadoras. 

Pero este gas no es de tan fácil uso, ya que puede ser altamente volátil y en caso de aplicarse en una habitación debe hacerse sin personas en el interior. Ademá, para poder generar la cantidad necesaria deben usarse filtros especiales, que son caros. Para vencer estos desafíos desarrolladores locales junto a la Secretaría de Ciencia y Técnica trabajan en al menos dos proyectos. 

Los emprendedores, los primeros héroes en este lío 

Si bien hay pymes y grandes empresas que se encuentran trabajando en soluciones técnicas, desde Salud remarcaron que uno de los primeros sectores que ofreció una ayuda fundamental fueron los emprendedores más chicos. Es que durante las primeras semanas del aislamiento social en marzo hubo una cientos de emprendedores que salieron a fabricar máscaras protectoras con impresoras 3D y las donaron al personal de sanitario y de seguridad. 

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