lo que se viene

Por qué las consecuencias del coronavirus podrían parecerse a las del terremoto del '44

Un empresario local opinó que el impacto de la actual pandemia en la forma de vivir de los sanjuaninos sólo podría tener comparación con la mayor tragedia natural de la historia argentina. Qué nos dejó el terremoto y cómo podría cambiarnos el paso de este nuevo virus.
martes, 21 de abril de 2020 · 07:02

Es difícil hacer futurismo en un escenario como el actual, donde la pandemia por coronavirus tiene al mundo frenado económica y socialmente. El sanjuanino Dino Minozzi, presidente de la Federación Económica, está en contacto con casi todos los sectores locales y, ante la pregunta de qué se viene, dejó una reflexión al menos interesante: "Esto va a ser un trauma social y económico al nivel del que dejó el terremoto de 1944".

La tragedia natural del siglo pasado marcó para siempre la vida sanjuanina, según sociólogos, cambió desde las instituciones hasta la memoria colectiva. Hay ciertos parecidos entre los eventos del '44 y lo que vive la humanidad hoy, sobre todo en lo que tiene que ver con la paralización total de algunas partes de la vida. La diferencia fundamental ojalá tenga que ver con el fuerte costo en vidas humanas que tuvo el terremoto, la mayor tragedia natural de la historia argentina con alrededor de 10.000 muertes. Por suerte, al contrario de un sismo letal, el peor escenario del coronavirus se puede predecir y evitar con algo tan simple como el distanciamiento social. 

El problema fundamental, es que esta crisis sin precedente en la historia moderna tiene frenada a la economía y también es imposible de prever qué traerá en el futuro. Minozzi dijo que "va a cambiar los paradigmas y formatos de acción empresaria, mientras que algunas costumbres van a quedar muy arraigadas". 

Si se sigue con la comparación, el terremoto de 1944 modificó profundamente la forma en la que los sanjuaninos manejan su economía. El economista Eduardo Coria Lahoz, en una nota este medio de 2019, aseguró que por el evento natural "el consumidor sanjuanino es muy conservador, muy ahorrativo", esto se debería a que la historia del cataclismo marcó para siempre el ADN local. 

El COVID-19 también podría dejar su marca en la forma en la que se consume, aunque de forma diferente. Durante el tiempo que dure la pandemia y la emergencia sanitaria, el ciudadano común estará obligado a utilizar cada vez más el dinero electrónico. Esto tal vez se convierta en costumbre o hábito que quede para después. Comprar a la distancia, si bien es la forma de consumo que más crece en el país y en San Juan, se convertirá en algo más extendido, para el presidente de la Federación Económica, incluso, podría volverse más ágil. 

El consumidor, cuando termine este proceso histórico cambiará, pero también deberán cambiar los sectores productivos y de servicios. En realidad, estos últimos son los que ahora se están viendo obligados a mutar de forma urgente. Sólo este primer lunes, de cuarentena administrada, lo que sería un primer intento de reactivación en la provincia, se vio el esfuerzo de los empresarios por intentar adaptarse a una venta con delivery que nunca habían hecho. Semanas antes, restaurantes y bares tuvieron que salir a buscar la forma de encontrarse con clientes que están en sus casas. Las vidrieras de la peatonal ya no son accesibles y para ofrecer los productos los comerciantes deberán encontrar otra manera. 

Es muy difícil pensar que después de que termine la cuarentena todo vuelva a la normalidad. Mucho menos con especialistas internacionales que insisten en que hasta que no haya una vacuna, el distanciamiento social deberá seguir, en una medida u otra. Y para la llegada de la vacuna, según los más optimistas, faltan meses y según los pesimistas un año y medio. 

Sin dudas a la salida de esto mucho habrá cambiado, tal vez no todo quede en ruinas, como pasó ese 15 de enero de 1944. Las ventajas son que hay actores del Estado trabajando para poder frenar la caída económica. También hay sectores que no han aportado ni un poco, como el sector financiero que no ha hecho ningún esfuerzo, según la opinión de Minozzi y de la gran mayoría de los empresarios. Lo que es seguro, es que el paisaje social y económico cambiará en el mundo, tal como cambió hace más de 76 años en San Juan. 

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