-Ajo y cebolla
Son dos de los cultivos que mejor se dan en San Juan, pero los precios cada vez más bajos han impulsado a los productores a buscar otras alternativas a la hora de plantar en el campo. "El ajo medianamente mantiene los valores. En el campo se paga el kilo de ajo entre $14 y $15 y en las góndolas está ocho veces más caro”, informó Alfredo Figueroa, de la Federación de Ajeros.
Con respecto a la cebolla, la bolsa de 22 kilos cuesta entre $35 y $45 y en las verdulerías se consigue a $10 el kilo, casi 7 veces más si se considera como valor de referencia la bolsa a $35.
Figueroa contó por cuántas manos pasan tanto el ajo como la cebolla antes de llegar a las verdulerías y al supermercado. "Los productos salen del campo, luego llegan a los galpones de empaque, allí los compran los representantes que los venden a los grandes distribuidores y ellos se los venden a los verduleros y a los supermercados. Los que se quedan con la mayor parte de la plata son los distribuidores y los comerciantes, que asumen muchos costos”, explicó el productor.
La diferencia de precios es "impresionante” y según Figueroa, en los últimos años se ha incrementado la brecha entre lo que recibe el productor y el precio en el que se venden los productos en las góndolas.
"Por lo poco que recibimos los productores, en San Juan han disminuido muchísimo las hectáreas plantadas con ajo. Mientras que diez años atrás habían entre 2.500 y 2.800 hectáreas cultivadas ahora hay 600 hectáreas”, concluyó Figueroa.
-Carne
Por kilo de carne, al productor sanjuanino le pagan entre $35 y $38 y si la carne proviene de la zona pampeana, se llega a pagar entre $60 y $64 el kilo. Los precios están bastante alejados de los que pagan los consumidores en los supermercados o en las carnicerías de barrio. En el caso de la carne local, se multiplica por tres el valor de venta mientras que la pampeana por dos.
"Ya no se vende por bulto sino en ganchera, es decir el animal faenado porque esto beneficia al ganadero. Antes se vendía el animal en pie, perdíamos plata de ese modo. Ahora el productor ganadero es la primera mano, luego el transportista y finalmente los distribuidores. Si las carnicerías son muy grandes, directamente negocian con el productor ganadero”, explicó Horacio Rubilar, de la federación de Ganaderos de San Juan.
En la Provincia la mayor parte de los mataderos autorizados son municipales. Por matar al animal y faenarlo cobran $180, un precio bastante bajo en comparación con otras provincias argentinas. "En esta cadena los que más se benefician son los carniceros, los comerciantes”, concluyó Rubilar.
-Uva
El precio de la uva de mesa es uno de los mejores ejemplos sobre los saltos de precios. Mientras que el productor recibe entre $0,85 centavos y $1,25 por el kilo de uva, en los supermercados se llega a comercializar hasta a $30 el kilo, 35 veces más de su valor original.
Tal como sucede con el resto de los productos mencionados, las fuentes consultadas coincidieron en destacar que la mejor tajada la sacan los distribuidores, quienes en muchos casos compran grandes volúmenes de uva.
-Otras hortalizas
El presidente de la sociedad de Chacareros, Juan Carlos Giménez, analizó la cadena de venta y según sus cálculos, del campo a la góndola los precios se multiplican hasta por diez.
El cajón de tomates de mejor calidad cuesta $60 y tiene 18 kilos. En las verdulerías o en los supermercados el consumidor termina pagando entre $12 y $18 el kilo, cuatro veces más. Otro producto muy vendido, sobre todo en verano, es la lechuga. La jaula de lechugas, que tiene 18 unidades, cuesta $60 y en los supermercados se llega a vender hasta a $18 cada una, casi seis veces su valor original.
Para Giménez, los grandes ganadores son los distribuidores. Según el productor, son quienes se quedan con la mejor tajada y los que tienen menos trabajo de toda la cadena.
A los precios multiplicados hasta por diez en las góndolas se le suman las bajas ventas. "Las ventas están malísimas. Generalmente los costos los asume el productor. Cuando escasean los productos por las condiciones climáticas, los precios suben para nosotros y los que asumen el impacto son los comerciantes”, señaló Giménez.
Dos opiniones
Jorge Suárez, Federación Agraria San Juan.
"Los pequeños productores intentan llevar sus productos a los puntos de venta porque es lo que les permite generar mejores ganancias. El productor saca el costo de los productos en base al costo de las semillas, de la labranza, de los productos agroquímicos que compra y de los fletes. A veces aparecen intermediarios que compran grandes volúmenes, que guardan los productos y los venden cuando escasean. El intermediario juega con eso. Lo mejor sería desarticular al intermediario. En la comercialización es donde pierde el productor, es ahí donde fracasa y donde debe ser ayudado por el Estado para conseguir mercados sin intermediación”.
Juan Carlos Giménez, Sociedad de Chacareros.
"El distribuidor es uno de los grandes ganadores. Para no espantar a los clientes muchas veces los verduleros asumen parte de la suba de los productos, lo mismo pasa con los productores. Los únicos que no tienen riesgo son los distribuidores, quienes compran grandes cantidades y las venden cuando más les conviene. Siempre fue así, pero ahora la multiplicación de los precios del campo a la góndola es mucho mayor que antes. El productor sigue siendo el mayor perdedor en toda esta ecuación y también los consumidores”.