¿Por qué acá la electrónica es más cara?

miércoles, 16 de septiembre de 2015 · 19:15

Los costos de fabricación altos, la logística compleja en el territorio argentino y  productosque no se fabrican el 100% en el país por las piezas importadas que deben comprarse a un dólar cada vez más elevado, son algunas de las causas de que en la Argentina paguemos hasta un 70% más que en un país vecinos los artefactos electrónicos.

Según los datos brindados por la consultora GfK Retail and Technology de Argentina y difundidos por

Ámbito Financiero

(un medio que nadie puede tildar de "opositor" porque pertenece al mismo grupo que C5N y Minutouno, de Cristóbal López), un televisor en promedio cuesta u$s 825 (tomando de referencia el dólar oficial), mientras que en Chile se puede conseguir el mismo aparato un 52% más barato. Otro ejemplo son las Notebooks, que en el país tienen un valor promedio de u$s 982, y en Brasil son un 53% más económicas.  

"El fenómeno del tipo de cambio es hoy uno de los principales responsables. El peso se apreció en términos relativos mientras que en la mayoría de los países de la región la moneda se devaluó, explicó al diario Ámbito Financiero Alejandro Mayoral, presidente de la Asociación de Fábricas Terminales de Electrónica. Además, agregó que la inflación también es determinante: "El resto de los países de Latinoamérica ha tenido una inflación mucho más baja, por lo que los precios se acomodan de forma más progresiva", concluyó.


Como si fuera poco, en la Argentina los impuestos al consumo son más elevados que en los países vecinos. "En Chile tienen tratado de libre comercio con China; eso marca la diferencia", concluyó Mayoral. 

Otro de los factores que parece influenciar son las trabas a las importaciones: "Si bien es una medida que busca generar mayor mano de obra local, en el país no se hace el 100% de los productos, por lo que muchas piezas deben ser traídas desde plantas del exterior con precios y traslados en dólares", indicó Juan Ferlaino, Project Manager de GfK. Mientras, Mayoral argumentó que traer piezas y ensamblarlas "le hace ahorrar al país en término de divisas". Aunque reconoció que el producto final, por los elevados costos de logística y los costos laborales, son hasta un 70% más caros que en la región. 

"Los plazos para comprar los insumos se han extendido de 60 a 120 días; el mercado comenzó a pagarse en cuotas y eso ha hecho que se incrementaran las trabas", agregó Miguel Ponce, del Centro de Estudios para Comercio Exterior. El especialista apuntó también a la brecha entre el dólar formal y el informal. "Con brechas que rondan el 70% no se pueden elaborar políticas de reposición, y para costear las piezas que se van a tener que comprar en el futuro, los productos aumentan constantemente sus precios", sostuvo. 

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