El dólar volvió a meterse en el centro del debate económico, pero esta vez con impacto directo en la economía real de San Juan. Con un tipo de cambio que se mantiene hace tiempo sobre los 1.400 pesos, y una inflación que no termina de ceder, exportadores de distintos sectores admitieron que sienten efectos en su competitividad.
El debate se disparó en momentos en que el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a rechazar de plano la idea de atraso cambiario. “No hay atraso cambiario”, sostuvo, y apuntó que la competitividad “se gana bajando impuestos, regulaciones y abriendo la economía”, en declaraciones difundidas por el portal iProfesional.
Qué dicen los exportadores
Para Daniel Fernández, presidente de la Cámara Olivícola de San Juan, la respuesta tiene varios matices, pero un punto de partida claro: la inflación sigue corriendo por delante.
“Sí, el atraso cambiario se está sintiendo principalmente en función de que la inflación no baja, está en el orden del 3%, y eso no se ve reflejado en el valor dólar”, explicó.
Sin embargo, el dirigente fue más allá y puso el foco en otro factor que, a su entender, agrava el escenario: la carga impositiva. “Más que un atraso cambiario, lo que agudiza este problema es la no baja de impuestos. Eso es un tema que muchas veces nos deja fuera del mercado por la carga impositiva”, señaló.
Fernández también advirtió sobre el impacto creciente de los costos logísticos y energéticos. “Si a eso le sumás que el dólar no acompaña a la inflación, y el aumento de los costos de logística, que va a impactar en insumos y combustibles, es una situación compleja”. Fernández aseguró que el sector tiene “un montón de impuestos que nos complican para poder ser competitivos con otros mercados”.
“El problema no es el dólar”
Desde otra mirada, Antonio Giménez, presidente de la Cámara de Comercio Exterior de San Juan, relativizó de plano la idea de atraso cambiario y cargó las tintas en los impuestos. “El valor es de mercado, el tema de competitividad no pasa por el dólar sino más bien por la excesiva carga impositiva nacional, provincial y municipal”, sostuvo.
Según explicó, el peso de los impuestos impacta directamente en los precios de exportación. “Los productos que enviamos a mercados del exterior llevan dentro esa carga, que es muy alta respecto de los países con los que competimos”. Además, agregó que a este problema se suma la baja productividad en algunos sectores o empresas.
Giménez fue categórico al advertir sobre los riesgos de forzar el tipo de cambio: “un dólar alto artificial no soluciona el problema y genera otros. Es una distorsión económica”, aseguró.
Una mirada intermedia
Con una postura más matizada, Martín Materia -presidente de la Cámara del Mosto y vicepresidente de la Corporación Vitivinícola Argentina- planteó que el eje debería correrse hacia la inflación.
“Más que el dólar, nosotros prestamos atención a que no se desacople la inflación. Ese es el verdadero problema”, explicó. El dirigente recordó que el tipo de cambio en torno a los $1.400 supo ser competitivo: “Ahí nos posicionamos muy bien, incluso ganamos participación en algunos mercados frente a España”.
Pero reconoció que el escenario cambió con el correr de los meses. “El problema ahora es que el dólar se quedó estancado y la inflación siguió corriendo. Y cuando acumulás una inflación del 20 o 30 por ciento en más de un año y el dólar no se mueve, se empieza a sentir el atraso”, aseguró.
No obstante, se esperanzó que ante una eventual mayor demanda de dólares, quizás se acomode en valores más cercanos a $1.600 y el atraso deje de existir. En ese sentido apostó a que la solución de fondo es que baje la inflación. “Con una inflación cercana a cero, nos vamos a olvidar de si hay atraso o no”, dijo.
Un debate que crece
El planteo de los exportadores sanjuaninos se da en línea con una discusión que volvió a instalarse a nivel nacional. Mientras el tipo de cambio se mantiene contenido, crecen las dudas sobre su impacto en la competitividad.
En San Juan no hay consenso, pero sí una preocupación compartida por la competitividad de los productos locales en el mundo.