"Está la decisión tomada de terminarlos". Con estas palabras, Juan Pablo Teja Godoy, administrador del Parque Provincial Ischigualasto, definió el nuevo rumbo de un proyecto que parecía destinado al olvido. Los famosos eco domos, una propuesta de alojamiento de lujo bajo el concepto de glamping, finalmente lograron superar el laberinto administrativo y el estancamiento que los mantuvo paralizados durante tres años. Tras un largo periodo de incertidumbre que comenzó con la detención de las obras en mayo de 2023, San Juan se prepara para concluir esta infraestructura que promete revolucionar la oferta turística en uno de los sitios más emblemáticos a nivel mundial.
El conflicto que llevó a la parálisis total de la obra que se inició en el gobierno anterior, se originó en lo que la actual gestión calificó como "problemas de papeles" y falta de notificación a los organismos pertinentes. Al ser Ischigualasto un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, cualquier modificación edilicia requiere de informes exhaustivos a la Comisión Argentina de Patrimonio Mundial y a la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con la UNESCO (CONAPLU), pasos que fueron omitidos inicialmente. Esta falta de protocolo provocó que las instituciones internacionales se enteraran de la construcción a través de medios de comunicación y denuncias vecinales, derivando en la suspensión inmediata de los trabajos cuando presentaban un avance general cercano al 80%, según informaron desde la gestión orreguista.
El camino para destrabar la situación no fue sencillo y requirió de un trabajo interdisciplinario que involucró a ingenieros, arquitectos, paleontólogos, geólogos y autoridades de Medio Ambiente e Infraestructura. Teja Godoy explicó los pormenores de este avance: "finalmente nos dieron la devolución que nos hacen de CONAPLU, nos dicen que se puede avanzar, que se puede terminar de construir; nos recomiendan algunas cuestiones y después nos piden el cambio de la parte fotocromática, entiendo que es el color de los domos, que no quede tan blanco, tan pálido, que pase ya un color más tierra como para no generar ese impacto visual".
Este ajuste estético busca que las estructuras se mimeticen con el entorno rojizo y desértico del parque, respetando la integridad del paisaje que atrae a científicos y turistas de todo el mundo. Además de la coloración, el funcionario detalló otras exigencias técnicas que permitirán la convivencia de la modernidad con el resguardo patrimonial, indicando que desde el organismo internacional "nos pedían que los equipos exteriores de aire acondicionado queden como resguardados, como tapados para que la visual no tampoco afecte; esas cuestiones no son complicadas, son más bien simples de resolver". Con esta respuesta favorable, firmada por Guillermo Jensen de CONAPLU a fines de 2025, el riesgo de perder la denominación de Patrimonio Mundial quedó totalmente descartado, al menos así lo planteó Teja Godoy.
En la actualidad, el escenario de la construcción es heterogéneo pero esperanzador. De los diez domos proyectados, el primero de ellos se encuentra prácticamente al 100% de su ejecución, mientras que el segundo le sigue de cerca con un porcentaje similar. El resto de las unidades presenta avances escalonados, con un promedio del 80% general, aunque el último de la hilera apenas alcanza el 40 o 50%. A pesar de haber estado expuestos al riguroso clima del Valle de la Luna sin mantenimiento durante estos años, las estructuras se mantienen bajo la tutela de la empresa constructora Terusi Construcciones, protegidas por un alambre perimetral a la espera de los últimos retoques técnicos y administrativos.
El camino legal y la administración del futuro
Respecto a lo que vendrá para esta obra, el escenario legal se manejó por parte del Ministerio de Infraestructura bajo una figura de neutralización del contrato para evitar la rescisión y los complejos procesos de una nueva licitación. Según explicó Teja Godoy, la intención es conservar a la misma constructora local, aunque será necesario realizar una reestructuración de costos debido al desfasaje económico ocurrido desde 2023. Al respecto, el funcionario aclaró que los fondos originales, que provenían de Nación, ya no están disponibles, por lo que el Gobierno de San Juan deberá encarar la finalización de los trabajos con recursos provinciales propios. No se conoció todavía de cuánto debería ser la inversión actualizada.
Una vez terminados, la gestión de estos alojamientos premium no quedará en manos directas del Estado provincial, sino que se buscará un modelo de concesión a terceros, similar al esquema utilizado en hoteles como el de las Termas de Pismanta. La idea es atraer oferentes especializados en turismo de elite para manejar las 40 plazas hoteleras que sumarán un nivel de confort inédito en la región.
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Los eco domos en Ischigualasto se empezaron a construir en febrero de 2022 pero nunca se pudieron terminar.
Cada domo, de aproximadamente 50 metros cuadrados, contará con baño privado, frigobar y mobiliario de primer nivel, diseñados para cautivar a turistas de gran poder adquisitivo bajo la modalidad de glamping. Este último es una tendencia por la cual turistas buscan las comodidades de un cinco estrellas combinadas con el contacto directo con la naturaleza.
Aunque en algún momento se barajó la posibilidad de destinar estos espacios exclusivamente al turismo científico para reducir la carga habitacional, el administrador confirmó que el objetivo primordial sigue siendo el turismo general, aunque se podría dar un enfoque mixto. Ischigualasto podrá ofrecer así una experiencia única que combine el lujo con el estudio de los periodos Triásico y Carbonífero, permitiendo a los visitantes disfrutar de las mejores postales del paisaje natural y del cielo nocturno a través de su luminaria solar especial. La voluntad oficial está puesta en concluir lo más rápido posible esta apuesta que promete ser una joya del turismo sanjuanino. Y quizá pueda estrenarse en 2027.