El mundo intenta adaptarse al gigante asiático

viernes, 11 de septiembre de 2015 · 16:21
Los líderes chinos son conscientes del nuevo escenario que vive la economía del gigante asiático, que apunta a un crecimiento económico mucho más lento que el que la llevó a convertirse en la segunda economía del mundo en las últimas dos décadas. Ahora el desafío es que el resto del mundo también entienda este mensaje y se acostumbre a esa nueva normalidad. 

Según analiza The Wall Street Journal, la profundización de la desaceleración que tuvo lugar este año la economía china forma parte de una transición desigual que busca dejar atrás una era en la que el motor de la economía fueron las industrias pesadas, las grandes exportaciones y el gasto masivo en infraestructura sostenido por una deuda multimillonaria con apoyo estatal. 

China está tratando de reemplazar dichos motores por un renovado impulso a los servicios y el gasto de los consumidores y de las empresas, que dependen menos de la deuda y más del mercado de valores para su financiamiento.

En este sentido sostiene que a medida que el crecimiento económico se ralentiza (algunos economistas predicen que estará alrededor del 4% este año, muy por debajo de la meta oficial del 7%), el gobierno ha estado tratando de apuntalar las cosas.

“Estabilizar la economía se está convirtiendo en una tarea más difícil, eso es seguro”, afirmó un asesor económico del gobierno consultado por The Wall Street Journal. “A principios de este año, esperábamos que a estas alturas la economía ya estuviera empezando a recuperarse, no que estuviera empeorando”.

El primer ministro Li Keqiang afirmó en los últimos días que “los fundamentos de la economía china no han cambiado, el crecimiento económico sigue estando dentro de un rango razonable y los factores positivos que apoyan la economía real están aumentando”.

A principios de agosto, el Banco Central devaluó sorpresivamente la moneda, el yuan, lo que fue leído por algunos como una señal de desesperación. Cuando el gobierno se propuso detener un derrumbe de la bolsa en junio, lo primero que hizo fue limitar la compra de acciones a crédito, pero pronto revirtió la decisión. / Fuente: The Wall Street Journal

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