Un amor para toda la vida. Oscar Contrera (64) nació con los patines puestos y todavía siente la adrenalina extrema en cada competencia. Es jefe de familia, trabaja en la construcción y es campeón de la disciplina. Una muestra de calidad y perseverancia.
El Negro, como lo conocen todos, lleva más de 50 años arriba de los patines y a pesar de haber pasado por otras disciplinas, sin duda la de los patines le dio ese complemento que necesitaba: "Patino desde los 15 años, empecé a jugar al hockey pero no podía dominar el stick, y una vez vi una carrera y me gustó. También pasé por el básquet y fútbol".
El deportista sanjuanino tiene varios títulos en el lomo y afirma 'que ya ganó todo lo que uno puede soñar'. Si bien le queda conseguir un campeonato del mundo, se está preparando con todo para llegar 10 puntos al que se realizará al fin de año en La Habana, Cuba.
Mis entrenamientos son de mucho sacrificio, y de tener la mente puesta en algún objetivo. Me estoy entrenando para la Copa del Mundo y los World Roller Games que serán en Italia Mis entrenamientos son de mucho sacrificio, y de tener la mente puesta en algún objetivo. Me estoy entrenando para la Copa del Mundo y los World Roller Games que serán en Italia
Oscar es jefe de familia, marido de Silvia y papá de Anabel, Gimena, Luis. Además de ser un deportista de alto nivel, es maestro mayor de obras y entrena a chicos que quieren llegar a ser como él. Su día es bastante completo, y si no está en su casa o corriendo por las calles del Pinar, está en el gimnasio que con mucho esfuerzo construyó en su casa.
"En el patinaje estoy hace 50 años, en ese lapso estuve tiempo sin competir cuando hice el servicio militar. En la época complicada de Argentina, tuve que vender mis patines para poder pagar deudas", aseguró Contrera.
A modo de amar la disciplina y de romper récords contó que 'cruzó tres veces la Cordillera arriba de sus patines'. "Fui récord mundial de distancia y altura. Estuve a 3.300 metros sobre el nivel del mar"
El sanjuanino armó junto a su familia una Fundación para que se sumen chicos que amen la disciplina. Un proceso y proyecto de sacar buenos corredores y que más allá de eso, se sientan identificados con este deporte que tanto le dio al Negro Contrera. Una reliquia y un tesoro que todavía compite y nos deja bien representados. Un crack.