lunes 5 de enero 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Pasión tuerca

Un Falcon, un sueño y todo un ambiente detrás: la historia de Irineo y su Patito

Tiene 39 años, una pasión intacta por Ford y un Falcon amarillo que es mucho más que un auto. Mientras convive con una rarísima enfermedad y ya no puede manejar, el “Patito” vuelve a soñar gracias a una movida solidaria inició Fabrizio Benedetti y que ya unió al ambiente del automovilismo. El objetivo: restaurarlo.

Por Carla Acosta

Irineo Veliz habla con entusiasmo, él más que nadie sabe el peso que tiene su historia. Cuando la charla gira hacia el automovilismo, la voz se le enciende y aparece el de siempre: el hincha de Ford de toda la vida, el viajero incansable, el sanjuanino al que en muchos autódromos conocen más por su auto que por su nombre. “Ponés el Patito y saben que es de San Juan”, dice entre risas, desde su casa del barrio Conjunto 5, La Bebida, donde vive con su papá, su hermana y su cuñado, rodeado de recuerdos, fierros y anécdotas de ruta.

WhatsApp Image 2026-01-03 at 13.39.44

El Patito es un Falcon amarillo que lo acompaña desde hace más de 16 años y que nunca fue un capricho ni un lujo, sino el fruto de un sueño que se fue construyendo de a poco. “Yo tenía una moto YBR y fui subiendo en escalera, moto por auto, hasta llegar al Falcon", recuerda. En aquellos años vivía en calle 5 y, en la esquina, una agencia exhibía autos que él miraba casi a diario. Una noche, el Falcon volvió a pasar frente a su casa justo cuando su papá regresaba de un viaje como chofer de camiones, con la plata del trabajo encima. No hubo demasiadas vueltas: el trato se cerró en la vereda, el dinero cambió de manos y aquel Falcon original, con pintura de fábrica, virutas, llantas originales y sin polarizar, quedó para siempre ligado a la historia de la familia.

El color terminó de marcarlo. Irineo nunca pensó en bautizarlo; para él era simplemente el Falcon. Pero el ambiente manda y los nombres aparecen solos. “Uno no le pone el nombre al auto, se lo ponen”, explica. Por amarillo, fue Patito. Y quedó. Desde entonces, ese Falcon empezó a recorrer rutas, provincias y autódromos, llevando a Irineo a lugares que muchos solo conocen por televisión: Bariloche, Comodoro Rivadavia, Buenos Aires, Santiago del Estero, Mendoza, San Luis. “A mí me conocen más afuera que acá”, dice sin exagerar, porque en cada evento el Patito se convirtió en una especie de embajador sanjuanino sobre ruedas.

Con el tiempo, el auto fue cambiando, pero siempre con respeto por lo original. Hubo retoques de pintura, cambio de llantas y un motor nuevo para bancarse los viajes largos. Pasó del 188 al 221, sumó caja quinta Toyota y butacas individuales por comodidad. “Un 80% sigue siendo original”, aclara. Lo manejó, lo disfrutó y lo usó hasta que el cuerpo empezó a marcar límites que no se podían negociar, aunque quisiera.

WhatsApp Image 2026-01-03 at 13.39.42 (1)

Irineo convive desde chico con la fibrodisplasia osificante progresiva, una enfermedad genética extremadamente rara: hay poco más de dos mil casos en todo el mundo y él es el único diagnosticado en San Juan. El cuerpo, de manera lenta pero constante, va convirtiendo músculos en hueso. No tiene tratamiento y cualquier esfuerzo de más puede ser contraproducente. “Todo lo que hagas de más es peor”, explica. Camina, se mueve y sigue yendo a las carreras, pero ya no puede manejar. Hace tres o cuatro años tomó una decisión difícil pero consciente: seguirá rodando en el Patito, aunque ya no desde el asiento del conductor.

Y aun así, nunca dejó de viajar. Se organizó con su papá, con tíos, con amigos y con conocidos del ambiente. “Tengo muchos pilotos”, confiesa. Siempre coordinando tiempos, aceptando esperas o subiendo a colectivos cuando fue necesario. “Mientras tenga quién me lleve, yo voy”, resume, porque para él el automovilismo no es un pasatiempo ni una excusa de fin de semana, es una forma de estar vivo y de sentirse parte.

WhatsApp Image 2026-01-03 at 12.51.24

La restauración del Patito nació sin que él lo supiera. Detrás estuvo Fabrizio Benedetti, empresario y piloto sanjuanino, con quien Irineo tenía contacto desde hacía tiempo por trabajos vinculados al marketing. Un mensaje pidiéndole el alias, una charla breve y, media hora después, la sorpresa a través de una historia publicada en redes, en la que Benedetti anunciaba una movida solidaria para devolverle al Falcon su mejor versión. El piloto la bautizó “Patito Feo”, con una idea simple y potente detrás: que el auto de los sueños vuelva a lucir como nuevo.

Claro que la respuesta fue inmediata y superó cualquier expectativa. Pilotos, preparadores, empresarios y fanáticos del ambiente empezaron a sumar su aporte. Desde los Persia hasta Tobías Martínez y Ernesto Vidal, desde nombres conocidos hasta colaboradores anónimos. “Hay gente que está ayudando y ni siquiera quiere que yo sepa quién es”, cuenta Irineo, todavía sorprendido. “Arriba de la pista son rivales, pero abajo todos comparten la misma pasión”, resume, como una síntesis perfecta de lo que generó el Patito.

WhatsApp Image 2026-01-03 at 12.51.37

El sueño ya está en marcha. Chapa, pintura y detalles finos. El autógrafo de Mariano Werner que hoy luce en el techo se irá con la restauración, pero no es un drama. “Se lo tendré que llevar de nuevo para que lo firme”, se ríe. La ansiedad es grande y la espera cuesta, pero la paciencia también es parte del camino. El Patito volverá a salir, volverá a mostrarse y volverá a ser ese Falcon amarillo que identifica a San Juan en cada autódromo del país. "Con este auto vos me decís vámonos a donde quieras, yo cargo nafta y me voy”, asegura el protagonista.

WhatsApp Image 2025-12-26 at 15.56.15
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
el viaje de la ilusion: desde lo profundo de 25 de mayo, recorren casi 100 kilometros a diario para jugar el mundialito de trinidad

Las Más Leídas

Javier Milei, presidente de Argentina, y el canciller Pablo Quirno, en la última reunión del Mercosur
Barrio Las Pampas, Pocito. Imagen ilustrativa
Un Falcon, un sueño y todo un ambiente detrás: la historia de Irineo y su Patito
Vacaciones con espera: más de dos horas de demora para cruzar a Chile por Agua Negra
Cristian Solera, el pocitano que emigró a Australia y recorre el mundo con su hijo en una furgoneta

Te Puede Interesar