De todos los colores, pero qué felicidad. Desde motos que rugían al compás de los bombos hasta los desconocidos que se fundían en un abrazo interminable y empapados por las lágrimas. La inmensidad de la Catedral quedó chiquita ante tanta gente que saltaba y gritaba por una tercera. Entre el ruiderío, estaba el particular bombo de Analía, la sanmartiniana que vino tempranito junto a su familia para ver 'por cábala' el partido de la Selección en la casa de su tía de Santa Lucía.
sábado 21 de marzo 2026




