Al equipo sanjuanino todavía le dura la alegría del triunfo ante Midland y no es para menos, ya que el presente no era bueno y la salida de Ariel Martos lo hizo tambalear. Sin embargo, la historia cambió cuando Alejandro Schiapparelli tomó el timón del barco y sacó el equipo adelante. Este sábado será su segunda presentación en el versus Quilmes por la fecha 11 de la Primera Nacional.
San Martín necesitaba aire y lo consiguió con el 1-0 que llegó de la mano de Sebastián Jaurena, una de las figuras del partido junto al arquero Robles. Schiapparelli no movió muchas fichas e hizo funcionar al equipo, algo que estaba siendo escaso y desesperante para los hinchas.
El conjunto de Concepción este sábado se medirá frente a Quilmes desde las 17:30hs con el arbitraje de Maximiliano Macheroni, por la fecha 11 de la Primera Nacional. Si bien no se dio a conocer todavía el equipo que pondría el Gringo en la cancha, se estima que sean los mismos once que trajeron los tres puntos en la fecha anterior: Sebastián Díaz Robles; Emanuel Aguilera, Manuel Cocca, Federico Murillo, Mauro Osores; Nicolás Pelaitay, Sebastián Jaurena, Leonardo Monje, Sebastián González; Nazareno Fúnez y Nicolás Iachetti.
Schiapparelli tendrá una prueba de fuego en San Juan, no solo por su segunda presentación como DT interino, sino porque será su reestreno ante los hinchas verdinegros, que le hacen llegar su cariño y piden a gritos que sea él quien se quede al frente del plantel.
Alejandro Schiapparelli, el ex jugador que se convirtió en pieza clave y rueda de auxilio de este San Martín
La salida de Ariel Martos sacudió la estructura y, una vez más, el 'Gringo' será quien se haga cargo del fierro caliente y no es una novedad. Schiapparelli ya se ganó ese lugar incómodo pero valioso: el del técnico que llega a mediar y a apagar los incendios.
Su antecedente más fuerte se remonta a marzo de 2022, cuando tomó el equipo tras la salida de Facundo Villalba. En aquel momento, no solo ordenó lo táctico: reconstruyó lo anímico. Con un plantel golpeado, logró estabilizar el vestuario y allanar el camino para la llegada de Raúl Antuña, a cuyo cuerpo técnico terminó sumándose como pieza clave.
Pero reducir su aporte a resultados sería quedarse corto. Schiapparelli representa algo más profundo: una fidelidad institucional poco frecuente. Cada vez que le tocó asumir, lo hizo sin condiciones, entendiendo el contexto y priorizando al club sobre cualquier cosa.
Esa lógica de compromiso y pertenencia es la que hoy lo encuentra nuevamente al frente del equipo en este 2026, y ya no solo como un parche circunstancial, sino como un entrenador que conoce el paño, que acompaña y supo sobreponerse montón de veces a estas situaciones.