En la Ciudad de la Luz, el PSG brilló más que nunca. Con autoridad, ritmo y momentos de alto vuelo, el equipo parisino dominó de principio a fin y se impuso 2-0 ante Liverpool en una noche donde la diferencia en el juego fue tan clara como el resultado. Superior en cada línea, hizo del partido un monólogo y dejó en evidencia su ambición de volver a levantar la Champions League. Alexis Mac Allister fue titular en la visita, sufrió el partido y lo amonestaron en la primera mitad.
El técnico de Liverpool, Arne Slot, sorprendió con un planteo de línea de 5 en el fondo, esto para evitar que el PSG cuente con los espacios necesarios para hacer volar a sus tres delanteros. Esto no le sirvió mucho, ya que también le cedió la pelota al equipo de Luis Enrique y Vitinha se adueñó de la mitad de la cancha. Ni Alexis Mac Allister o Gravenberch pudieron cortar los circuitos. Y así llegó el primero, en apenas diez minutos: el Mosquito Dembelé juntó marcas, la pelota la alcanzó a rozar un defensor y le quedó a Doué. El extremo gambeteó en el área y sacó el remate que, con un desvío mediante, se le metió por encima del arquero Mamardashvili.
Y si ya era dominante en el principio, esto se extendió durante toda la primera parte, con dominio de territorio y de pelota, el campeón reinante manejó a placer el correr del juego. La frustración de los jugadores del Liverpool se pudo ver reflejado en la amarilla que el árbitro le mostró a Alexis a los 31, por una falta a Doué. El arquero georgiano de los Reds tapó tres pelotas que hubieran significado una goleada histórica.
El panorama no cambió en el segundo tiempo. Porque, claro, el resultado corto le convenía en ese momento al Liverpool, que a pesar de perder y no tener la pelota, no sufría por la falta de imaginación del París. Esto se rompió cerca de los 20 minutos del complemento. Joao Neves filtró un gran pase para el georgiano Kvaratskhelia, quien a pura habilidad gambeteó al arquero y definió con el arco vacío: 2-0 y PSG estaba para la goleada.
Slot, que sorprendió a propios y extraños con el planteo táctico, recién movió el banco a los 77 minutos con cuatro variantes, pero sin romper la línea de cinco defensores. Aún más llamativo fue que en esa ola de cambios no ingresó Mohamed Salah, quien dejará el club a final de la temporada.
El equipo de Luis Enrique fue amplio dominador. Tuvo las chances más claras a lo largo de los primeros 90 minutos de la llave. Dembelé perdonó otras jugadas más sobre el cierre y pegó un remate en el palo. Pareciera ser que la diferencia, aunque significativa, se quedó corta de cara al desquite que tendrá lugar la próxima semana en Anfield Road, en busca de un lugar en semifinales del torneo más importante del Viejo Continente.
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