Sueño cumplido para Magui Sergo. En los últimos días, el Comité Paralímpico Argentino (COPAR) informó la nómina completa de los deportistas que integrarán la delegación argentina en los Juegos Parapanamericanos y ahí aparecen tres nombres sanjuaninos. Uno de ellos con una historia constancia, perseverancia y resiliencia. La sanjuanina que superó la cuadriplejia y ahora representará al país en una competencia internacional.
Este certamen deportivo se celebrará en Santiago de Chile, del 17 al 26 de noviembre
Entre sus últimas competencia resalta que fue parte del selectivo provincial que compitió en el último Campeonato Argentino de ciclismo en pista, que se disputó a principios de mes en el nuevo velódromo Vicente Alejo Chancay, donde Sergo y toda la selección logró el primer puesto del medallero en las tres clasificaciones (adaptado, elite, sub 23 y damas, más menores y juniors).
LA HISTORIA DE MAGUI SERGO, LA SANJUANINA QUE REPRESENTARÁ AL PAÍS EN LOS PARAPANAMERICANOS
Corría el año 2017, cuando la deportista cursaba el segundo año del profesorado de Educación Física en el ISEF (Instituto Superior de Educación Física) y en la materia Prácticas Gimnásticas, un ejercicio mal echo le produjo el desplazamiento de 3 cervicales. Después de tantas visitas a los centros de salud por ese dolor insoportable que con el correr de las horas la iba dejando inmóvil, fue diagnosticada con una cuadriplejía por el desplazamiento de tres cervicales. Magdalena Sergo (26) estudiaba el profesorado de Educación Física y de un día para el otro, tuvo que abandonarlo todo.
"Estaba haciendo uno de los tantos roles que hicimos en esa clase y se me desplazaron las cervicales 5, 6 y 7, dejando como diagnóstico una lesión medular incompleta. Se perdió la movilidad de todo mi cuerpo para abajo por lo que quede con una cuadruplejia. Ese mismo día fui perdiendo la movilidad progresivamente hasta que al otro día me internaron, no podía mover absolutamente nada de mi cuerpo", recordó la joven a Tiempo de San Juan.
Magui remarcó que tardaron tres días en darle su diagnóstico de lesión de médula incompleta: "Esto quiso decir que había posibilidad de recuperación, con rehabilitación y medicación pude salir adelante".
Sergo llevaba una vida normal antes del accidente en el profesorado, pero de un momento a otro, no pudo cursar más por un largo tiempo y ver... porque un ejercicio mal exigido, podría ocasionarle un nuevo problema.
"En ese momento mi vida cambió bastante, porque yo perdí todo ese año en el instituto. Perdí mi vida, porque pensé que no iba a poder estudiar más Educación Física, que no iba a poder ser profe", afirmó. A los meses, se empezaron a activar sus funciones, y eso le permitió dar sus primeros pasos.
Fueron largos meses acompañada de profesionales y de su familia, quienes la atendían en todo e incluso para darle de comer. "En diciembre me empecé a sentir más independiente, ya no necesitaba ayuda. Los vasos que usaba eran de plástico, porque no me los podía", aseguró la joven sobre el proceso eterno para volver a ser.
Al año siguiente y ya recuperada -sólo con algunas secuelas-, Magui tomó la decisión de retomar el profesorado de Educación Física en el ISEF. Fue un reto para ella y un secreto, porque sus padres no querían saber nada con que un mal movimiento le vuelva a causar lo mismo. Ya habían pasado mucho, pero ella no escuchó e hizo lo que le dictó su corazón.
"Decidí estudiarla a escondidas y a ellos les dije que iba a estudiar el profesorado de Biología, que de hecho hice el cursillo, entré para estudiarla y hacer paralelamente la de Educación Física. Ahí tuve que hablar con algunos profes para que puedan entender mis dificultades. Algunos deportes los aprobé dando clases, porque era muy perjudicial para mí tener que hacer los ejercicios", expresó la profe que trabaja con adultos mayores y es docente DAI.
Hice las dos carreras de forma paralela, dejaba mi ropa con mis amigos y con mi novio, ellos me la lavaban. Así pasaron 3 años y cuando me tocó hacer la residencia, recién ahí les dije a mis padres que en unos meses me recibía. No lo podían creer" Hice las dos carreras de forma paralela, dejaba mi ropa con mis amigos y con mi novio, ellos me la lavaban. Así pasaron 3 años y cuando me tocó hacer la residencia, recién ahí les dije a mis padres que en unos meses me recibía. No lo podían creer"