Entre etapas largas, calor, kilómetros y decisiones clave, Catalina y Carla cumplen un rol clave dentro de la Vuelta a San Juan: cuidar a los ciclistas y garantizar que la carrera se desarrolle como debe. No es menor. Son comisarias, autoridad en la ruta, y su presencia marca un camino dentro del deporte de las ruedas finas.
Catalina Mandalino es de Pergamino, Buenos Aires, y carga con una larga trayectoria sobre los hombros. "Yo hace 16 años que soy comisario, soy nacional elite de ruta, y siempre vamos acompañando todos los eventos que nos van convocando en lo que es la República Argentina", contó. Y al hablar del lugar que ocupa como mujer dentro del ciclismo, fue clara: "Es un cargo importante, es un lugar importante que se nos da. Siempre hemos sido respetadas por el pelotón, somos parte de lo que es el ciclismo y estamos totalmente incorporadas a lo que es el deporte".
Durante la competencia, su función es dinámica y exige máxima concentración. "Vamos tomando puestos según la competencia, nos van variando: una vez adelante, una vez atrás, siempre cuidando a los ciclistas, que es nuestra función principal", explicó.
Carla Párez, sanjuanina y comisaria regional desde hace tres años, vive esta Vuelta con un plus emocional. "Yo llevo 3 años como comisario regional, aquí en la provincia de San Juan. Más allá de lo que significa el deporte, el calor y todo lo que representa…", dijo, dejando en claro que el sacrificio no es solo de los corredores.
Consultada sobre qué tiene el ciclismo que no tienen otros deportes, Carla no dudó: "El condimento que nosotros le vemos es el sacrificio que hacen. Las etapas son largas, las vueltas como estas son características de lo que es el ciclismo: muchos kilómetros, muchos días de continuo. Tiene ese condimento especial, que por lluvia no se suspende, a no ser que sea un temporal. Es un deporte demasiado sacrificado y que retribuye". En ese punto, ambas coincidieron.
Catalina conoce ese sacrificio desde adentro. En su juventud fue ciclista, aunque decidió dejar. "Corrí muy pocas carreras a nivel local, en la adolescencia, hasta los 18 años, pero es un sacrificio muy grande el que hacen", recordó, sincera.
Para Carla, en cambio, el ciclismo es herencia y sueño cumplido. "Para mí es una cuestión de pasión, más que nada una herencia familiar. Mi mamá estuvo 25 años en la federación, fue una de las primeras comisarias sanjuaninas. Desde que tengo 14 años soñaba con estar en un lugar así. Esta es mi primera Vuelta, así que estoy muy contenta, emocionada, tratando de absorber el mayor conocimiento de los chicos, que son los mejores a nivel nacional y un ejemplo a seguir".
En resumen, Catalina fue sincera y afirmó: "Es una pasión que llevamos, al igual que los ciclistas. Ellos viven el sacrificio arriba de la bicicleta y nosotros lo vemos desde este lado. Es una pasión distinta, pero vinculada a un mismo deporte".