Pupé, la "instagramer" más chiquita de San Juan: carisma, "chichitos" y una historia de milagro
Con apenas tres años, "Pupé" se volvió viral gracias a los videos de su tío periodista y una personalidad que enamora con sus ocurrencias y sus pedidos de "chichitos".
A Ruffina Sánchez o Ruffi, o Pupé, ya la reconocen cuando pasea con su mamá, hermanita y abuela por el centro de San Juan.
En el corazón de San Juan, desde su casa en Chimbas, una nena de apenas tres años logró lo que muchos creadores de contenido buscan durante años: una conexión genuina con la gente. Se trata de Ruffina Sánchez, o "Pupé", quien se convirtió en la instagramer más chiquita de la provincia. Su salto a la fama no fue planeado, sino el resultado de la espontaneidad capturada por su tío, el periodista Facundo Merenda, quien comenzó a compartir videos de sus charlas y monólogos. Con su particular tonada y una ternura irresistible, Pupé cosecha miles de reacciones, como cuando habla de su amor por los "chichitos", las "papitas", la "coquita" y la "chachicha", alcanzando fácilmente los 5.000 "me gusta" en pocas horas.
Sin embargo, detrás de las risas y los videos virales, hay una historia de vida marcada por la perseverancia y lo que su familia define como milagros. Marianela, su mamá, transitó un camino de una década para poder concebir. Según relata la abuela Lucy, el deseo de ser madre de Marianela era una meta absoluta que se vio postergada por años. "Ella es bioquímica, entonces trabajaba en un laboratorio y todos los que iban preguntaban para cuándo la maternidad, las abuelas, las tías. Diez años estuvo, era algo psicológico que ella venía llorando; yo le decía que les dijera que no quería por el momento, porque eso la atormentaba", recuerda Lucy sobre aquel periodo de incertidumbre en el que los médicos locales no encontraban respuestas.
La búsqueda llevó a Marianela y a su esposo Sebastián hasta Buenos Aires, a una prestigiosa clínica, donde finalmente iniciaron un tratamiento de fecundación in vitro. Marianela describe con detalle la intensidad de aquel proceso: "A la semana nos dio todo el esquema de medicación que en ese momento una parte sí me la cubrió la obra social, pero también nosotros tuvimos que hacer el aporte económico, que era carísimo, y fueron 15 días de tratamiento intenso de inyecciones, de pastillas, que yo nunca había probado; era un sufrimiento". El destino quiso que el 20 de marzo de 2020, el mismo día que se decretó la cuarentena obligatoria por la pandemia de COVID-19 en Argentina, fuera el día de la transferencia de los embriones.
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Marianela revive la angustia de aquel momento en una ciudad sitiada por el miedo: "Yo me lloré todo el día porque Buenos Aires estaba que ardía con el COVID, la gente andaba como loca. Bajábamos a desayunar y toda la gente con barbijo. Me llama la doctora y me dice que iban a contemplar que éramos del interior, que ya teníamos todo listo y que nos harían el certificado para circular. Salimos del hotel y Buenos Aires no se veía ni siquiera un perro en la calle, porque era superestricto". Tras la transferencia exitosa, el regreso a San Juan fue una odisea que incluyó vuelos compartidos con personas enfermas y un cruce caminando en el control de San Carlos. Finalmente, en Semana Santa, recibieron la noticia: el análisis dio positivo y así llegó Milenka, su primera hija.
Lo que nadie esperaba era que, tras un tratamiento tan invasivo con el que los médicos aseguraron que no podría volver a quedar embarazada, llegara Ruffina de forma natural solo un año y dos meses después. "Me sentía mal y descompuesta y me decían mis compañeros: ‘¿Vos estás embarazada?’. Y yo les decía que no, si me dijeron que no podía. Y nació Ruffina", cuenta Marianela sobre la llegada de la pequeña que hoy es furor en redes. Esta niña, que dejó el pañal a los diez meses y nunca usó chupete, demostró desde muy temprano una personalidad independiente y decidida. Según su madre, Pupé es capaz de todo: "Es todo de ella. Puede responder todo, no tiene miedo. Puede hacer las cosas sin preguntar, se puede desvestir sola y abrir la ducha y meterse a bañar".
Se nota que desde los tres meses de edad a estas nenas ya las mandaban a la guardería: son muy despiertas, pintan sin salirse de la raya e inventan historias con los libros como si supieran leer de verdad. Ahora las dos van a un colegio privado, que les queda cerquita de su casa, Milenka arranca sala de cinco y Pupé irá a la de tres.
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El fenómeno digital comenzó cuando Pupé descubrió a su tío Facundo en la televisión. Facundo, que es una de las caras más conocidas de Telesol, relata que su hermana le envió un video de la niña asombrada al verlo en la pantalla, y él decidió compartirlo en sus redes. "Yo saco el celu y ella se ve como que nunca ve la cámara, o sea, como que estaba enfocada en mí la niña. Y ahí es donde me dice: ‘Yo te vi, te dije gracias’. Lo subí y dije: ‘Es por ahí’, porque el primer video fue muy bien y la gente empezó a decirle: ‘Ay, mira qué sanjuanina, mira qué tonada, me mata su tonada’". Desde entonces, las cajeras de los supermercados y la gente en el centro la reconocen y le piden saludos, convirtiéndola en una pequeña celebridad local.
Facundo tiene una postura firme respecto a la fama de Pupé: asegura que no tiene interés en comercializar su imagen ni en "vender" el contenido que genera, porque no quiere explotar a la niña ni desvirtuar eso tan bonito y espontáneo de sus videos. Esta convicción se puso a prueba cuando fueron convocados por McDonald's para una campaña ; en esa ocasión, el periodista advirtió que las niñas no seguirían palabras ensayadas porque no quería forzarlas. Durante la experiencia, mientras su hermana Milenka se inhibió por la situación, Pupé tomó la iniciativa diciendo "tranquilo, lo digo yo" y terminó interpretando incluso las partes de su hermana con una soltura y expresión tales que Facundo vislumbra para ella un futuro en el teatro o las artes.
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La relación de Milenka y Ruffina con su abuela Lucy Lucero es un pilar fundamental en su desarrollo. Ella se encarga de una estimulación constante que explica la gran fluidez y el vocabulario que manejan las niñas. Al vivir en casas contiguas, Lucy junto a Facundo están presentes en el día a día, dedicándose la "abu" a contarles cuentos, enseñarles poesías e involucrarlas en juegos creativos. Esta cercanía es tan profunda que la propia Marianela, madre de las pequeñas, admite que están "muy sobreestimuladas" por la abuela, con quien comparten paseos diarios al centro de San Juan donde todos las conocen y las miman.
Milenka y Ruffina crecen prácticamente como "mellizas", por la escasa diferencia de edad entre ambas. Milenka nació el 25 de noviembre de 2020, mientras que la pequeña Ruffina (que ella insiste en aclarar que se escribe "con doble f") llegó al mundo el 13 de septiembre de 2022. A pesar de que su madre se esmera en comprarles los mismos vestidos y juguetes para que sean unidas y no tengan sentimientos de diferencia, en la casona chimbera las hermanas se pelean bastante, mostrando que, aunque compartan hasta el mismo modelo de cubrecamas, tienen personalidades muy distintas, pero al mismo tiempo se funden cada tanto en tremendos abrazos.
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El carisma y fluidez frente a las cámaras no parecen ser casualidad, sino algo que Ruffi o Pupé lleva en la sangre por sus parientes periodistas y locutores. Su abuela Lucy cuenta que el abuelo de las nenas fue durante toda su vida el locutor oficial del Sindicato de Empleados de Comercio y animador de grandes eventos y carnavales. En la familia también está el tío abuelo Enrique Merenda, conocido periodista radial sanjuanino. Con ese legado familiar y la tutela de su joven tío periodista, Pupé maneja términos elaborados y muestra una veta artística que la lleva a querer bailar en el circo, pintar o disfrazarse de "abejita" o "bombera". A pesar de la fama, su familia se asegura de que siga siendo una niña que disfruta de ir a la colonia, jugar con su hermana Milenka, a la que no le gustan mucho los flashes, y esperar el "saludo energético" de Facu, que también es su padrino, cada noche.