El fútbol sanjuanino vuelve a jugarse en un clima de máxima tensión. Este miércoles, el estadio de Club Sportivo Desamparados será escenario de un fuerte operativo de seguridad, con medidas inéditas que buscan evitar que se repitan los hechos de violencia que marcaron el último partido en Puyuta.
El último encuentro en el Barrio Patricias Sanjuaninas tuvo corridas, enfrentamientos en la tribuna y un episodio aún más grave en las afueras del estadio, donde un hincha terminó herido de bala. Si bien la Justicia investiga el hecho como una posible “bala perdida” y la víctima se encuentra fuera de peligro, el caso encendió todas las alarmas.
Dentro del estadio tampoco hubo calma. Distintas facciones de la hinchada protagonizaron altercados que, según fuentes policiales, se originaron por la disputa de espacios en la tribuna para colgar banderas. Ese conflicto fue el detonante de una escalada de violencia que ahora obliga tanto a la Policía como a la Liga y dirigentes del club puyutano, a tomar decisiones drásticas.
En ese contexto, Desamparados será el primero del ámbito local en implementar el sistema Tribuna Segura, que permite controlar en tiempo real la identidad de los asistentes mediante el escaneo de DNI. El objetivo es impedir el ingreso de personas con antecedentes, pedidos de captura o derecho de admisión vigente.
El comisario general Pablo Torres, jefe de Operaciones Policiales, confirmó a Tiempo de San Juan que el despliegue será muy superior al habitual. “Se ha incrementado el personal policial para los ingresos y para el interior de la cancha. Se va a requerir documentación, se van a pedir antecedentes y se va a aplicar Tribuna Segura en todos los accesos”, explicó.
El operativo contará con seis efectivos destinados específicamente al sistema de control, unos 25 policías para ingresos y circulación de hinchas, dos grupos de Infantería y un servicio externo con motos del GAM que acompañará el desplazamiento de las distintas facciones del Víbora. Además, habrá un camión IVECO del D-3 preparado para el traslado de detenidos en caso de incidentes.
“Es un operativo cercano al 50% de lo que se utiliza en un partido de la Primera Nacional. No es habitual para el fútbol local, pero responde a lo que pasó”, remarcó Torres.
Las medidas también impactan en el hincha. Por decisión del club y con aval policial, estará prohibido el ingreso de banderas y de instrumentos musicales, justamente los elementos que generaron el conflicto en el último encuentro. A su vez, se implementará un control específico sobre las hinchadas provenientes de distintos barrios, con seguimiento desde su traslado hasta el ingreso al estadio. “Toda persona que genere disturbios será trasladada a la comisaría”, advirtió Torres.
Otro punto clave será el ingreso de menores: solo podrán asistir acompañados por un familiar directo, y no por amigos o conocidos. La medida apunta a reforzar el control y reducir riesgos en sectores sensibles de la tribuna.