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Análisis

Los motivos del mileísmo para bancar la minería "made in San Juan"

Los dólares que genera el campo provienen de un sector empresario más ligado al macrismo, mientras que las señales mineras vienen teniendo como destinatario nacional exclusivamente al León. El grifo que necesita LLA. La doble vía política-económica que definió visitas.

Por Natalia Caballero

Que faltan dólares en el país y que los billetes verdes se concentran en un centenar de familias es una realidad con la que la política argentina tiene que espadear al asumir el poder. Claro, las disputas son distintas de acuerdo a la línea de pensamiento del dirigente que le toque circunstancialmente sentarse en el sillón de Rivadavia. Los planes se delinean con las bajadas de línea propias, con la conveniencia como tamizador central pero también por las condiciones que propone el mundo, cada vez más beligerante y con menos espacio para las avenidas del medio. Si los dólares los produce fundamentalmente el campo, cuyas hectáreas están concentradas en un centenar de familias, al presidente de turno le toca intentar llevarse bien con ellas. Milei no es un cultivador de las formas y si bien vía Toto Caputo viene intentando conservar la paz con los gauchos citadinos, dentro de La Libertad Avanza saben que el círculo rojo de la Pampa Húmeda es mucho más cercano a la derecha institucionalista de Mauricio Macri que a ellos. Así como el peronismo intentó fundar una industria potente para abrir otro grifo verde en el país; el mileísmo está construyendo puentes con la minería, que tiene el interés, los dólares y que poco le importa si los interlocutores están bendecidos por sangre patricia o no. En ese escenario, San Juan resultó ser el espacio de la señal de la cruz con los CEOs de las multinacionales.

Con el campo, la relación de LLA intenta ser pacífica. Son 20 los mayores terratenientes del país, que concentran hectáreas y hectáreas de tierras fértiles. De ese sector, el presidente Milei mantiene una excelente relación con el empresario polirubros Eduardo Elsztain. El ministro de Economía, Luis Caputo, es el dirigente más aceptado como articulador. Pero se reconocen ajenos. Recientemente el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Carlos Castagnani, pidió la eliminación de las retenciones al campo, gentileza que el mileísmo tuvo con 230 minerales en el pasado. Se le unieron gobernadores, como Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Martín Llaryora (Córdoba).

Las gentilezas al sector minero del mileísmo incluyen beneficios como el fin de las retenciones –incluidos el oro y el cobre- en agosto de 2025, la desburocratización de trámites para importaciones de maquinaria, la sanción del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones y, como hito clave, la aprobación de la aclaratoria de la Ley de Glaciares.

Las señales entre el mundo minero y el mileísmo se materializaron en reuniones privadas y también en encuentros públicos -con fotografías publicadas en redes sociales-. El 11 de abril del 2024 el CEO de McEwen Mining, Rob McEwen y el gerente general de Los Azules, Michael Meding se reunieron con el presidente Milei. El 21 de agosto de 2025 hubo reunión con los directivos de Glencore y Río Tinto y el 17 de febrero pasado con el CEO de Vicuña, Ron Hochstein.

Y la catarata de gestos no termina allí. Las actividades mineras de “El Jefe” merecen otro párrafo. La secretaria de Presidencia, Karina Milei, madre de las decisiones de LLA, no escatimó presencia. En Italia hubo reunión con la cúpula de la gigante Río Tinto, después en marzo del 2025 participó en el Argentina Day de la feria minera más importante del mundo, en Canadá. Y llegó el último encuentro, que tuvo como epicentro la Expo Minera de San Juan. A la postal política y las consecuentes especulaciones electorales que ahora aparecen en el tablero -con el orreguismo como protagonista-, se exhibe la intención explícita de Karina de respaldar al sector minero y configurarlo como un grifo de dólares más nativo, que libere el margen de acción de la gestión.

La línea de acción tiene respaldo en números concretos. En el 2025 las exportaciones globales de Argentina alcanzaron los 87.111 millones de dólares. El campo, con la soja a la cabeza - 21.442 millones de dólares-, representó casi el 45% del total. Si bien la inyección de dólares de la minería es importante, aún está por debajo del agro, del complejo petrolero-petroquímico -controlado por grupos económicos que supieron mantener sintonía fina con el PRO- y por el sector automotriz. En el 2025 la industria minera generó 4.886 millones de dólares, el 30% correspondió exclusivamente a San Juan. Pero el dato futuro es aún más alentador: el Gobierno Nacional prevé inversiones mineras cercanas a los 57.000 millones de dólares gracias al RIGI, la mayor parte en San Juan. Dólares sin dueños políticos.

La lógica mileísta se enmarca en una necesidad del mercado internacional. El mundo requiere cobre y eso está empujando a la Argentina —que cuenta con grandes reservas— a asumir un rol más relevante en el escenario minero global. A esto se suma un contexto geopolítico favorable: el país aparece como una región de baja conflictividad para el desarrollo y abastecimiento de recursos estratégicos. Se trata de una oportunidad concreta de crear un círculo rojo propio y, como suele ocurrir en estos casos, la política inevitablemente buscará capitalizarla. San Juan aparece como el mercado más prometedor del país y no sólo por los recursos, que también comparte con provincias como Mendoza, sino por la licencia social conseguida a través de los años y por las políticas públicas que se vienen generando para propiciar el desarrollo de la actividad. Tanto el territorio comandado por el gobernador Alfredo Cornejo como Salta están aún lejos de alcanzar las fortalezas locales que goza el sector en San Juan.

En esta especie de revival de la Guerra Fría que propone la política internacional y la obediencia debida de Milei al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pesan más las acciones que lo se dice. La batalla comercial que intenta librar Trump contra la China de Xi Jinping trajo consecuencias, pero en San Juan no impactó en el terreno de lo económico. Sin restarle importancia al freno del radiotelescopio chino –ubicado en Calingasta-, no hubo objeción alguna a la participación económica y estratégica de la gigante estatal Shandong Gold, en Veladero. Fuentes confirmaron a Tiempo de San Juan que hubo un encuentro secreto entre el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, y los directivos de Veladero para transmitir confianza cuando públicamente el conflicto Occidente vs Oriente escalaba.

La minería es un sector económico cuyos dólares nunca tuvieron un propietario simbólico. Las multinacionales se fueron adaptando a la política argentina y la política argentina se fue adaptando a las multinacionales. La vocación de poder propio del mileísmo vio la veta prometedora y está mostrando señales concretas. La ingeniería del poder exige un círculo rojo propio. Más, cuando el peronismo tiene influencias en ciertos grupos empresarios y aún más el sigiloso macrismo, cada vez más empeñado en mostrar sus influencias judiciales y económicas. Habrá que ver.

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