Cumple sus sueños quien resiste. Diego Quiroga (26) nació en Niquivil, una localidad de Jáchal. Desde chiquito el fútbol lo volvía loco y no tenia otra meta. La llegada estaba con ser algún día jugador profesional, y lo logró. Después de tanto perseguirlos y de tener a su familia a distancia, la vida lo encuentra como futbolista del Deportivo Alcalá, club con el que pronto cumplirá 100 partidos.
Guiado por sus padres y siempre acompañándolo. A los tres años se largó solito a los entrenamientos en la Escuelita de Fútbol de Niquivil, y ahí fue haciendo sus primeros pasos. Rápido y un crack que se empezaba a destacar en los de su altura.
"Mis viejos son todo para mí. Mi padre (Pablo) se bancó todo siempre, llevándome a dónde hiciera falta para entrenar o jugar; haga frío, calor o llueva. Y mi madre (Cecilia), que nunca dio un no en mis locuras para que pueda cumplir mis sueños. Estaré eternamente agradecido a ellos, porque nunca me cortaron las alas y siempre me acompañaron. Al igual que mis hermanos (Pablo y Cintia), que me aconsejaron y me ayudaron", le confesó a Tiempo de San Juan.
Después pasó a Argentino de La Florida y luego a San Martín. De Capital a su localidad había que recorrer muchos kilómetros, pero él tenía clara esa oportunidad: "Mis papás me pudieron pagar el alquiler de un departamento por mucho tiempo para que yo pueda seguir entrenando ahí".
Por casualidad o no, el primer técnico que tuvo Diego en San Martín fue nada más y nada menos que Rodolfo Rodríguez, una gloria de Concepción. El volante venía de codearse con los de su liga en Niquivil, y de pronto, tuvo que focalizarse para entrenarse más; es que los rivales ya no iban a ser amateurs, sino los de Primera.
"Ese año coincidió que justo fue el primer año que Roly llegaba al club, y pasar de jugar la Liga de Jáchal a competir contra Boca y River fue un cambio muy grande. Aprendí muchas cosas en poco tiempo y hoy esos conceptos del fútbol son los que más me fascinan", aseguró el futbolista sanjuanino.
A Diego, San Martín le trajo suerte. No sólo por haber sido una pantalla en su carrera, sino que fue el club con el que pudo firmar su primer contrato profesional. Si bien después las cosas no se dieron como él esperó, siente un vínculo especial con el verdinegro y deja latente el sueño de un día volver al Hilario: "Estuve 8 años y ahí firmé mi primer contrato. Mi sueño siempre fue jugar en el primer equipo y me quedó la espina de poder hacerlo con el plantel profesional. Entrenaba con la mayor, pero nunca debute y mi sueño era ese. Espero algún día poder quitarme la espina. Si no se da como futbolista, quiero que sea como DT de cantera o del primer equipo".
Por falta de minutos, el jugador jachallero tuvo que dejar un poco de lado lo sentimental y buscar nuevos destinos. Su carrera siguió fuera de Concepción y ahora, a los 26 años, se encuentra peleando el ascenso con el Club Deportivo Alcalá, el segundo club más importante de Sevilla, España.
Emigré por la falta de oportunidades. Se me terminó el contrato con San Martín en la pandemia y cuando se volvió a activar todo, no se comunicaron conmigo. Tuve algunas ofertas y me vine a Europa para ganar experiencia Emigré por la falta de oportunidades. Se me terminó el contrato con San Martín en la pandemia y cuando se volvió a activar todo, no se comunicaron conmigo. Tuve algunas ofertas y me vine a Europa para ganar experiencia
Quiroga ya tiene su propio curriculum y está a nada de cumplir los 100 partidos con el Deportivo Alcalá, el club del ascenso en España: "Es el club más importante después del Sevilla".