Este sábado se jugó en Emiratos Árabes, Abu Dabi, la final del Mundial de Clubes y el ganador fue el equipo inglés, el Chelsea. El otro finalista, Palmeiras de Brasil, lo dio todo para quedarse con el partido, pero no alcanzó. El físico fue trascendental en los últimos 30 minutos del tiempo suplementario.
El partido lo empezó ganando el de Londres con un cabezazo contundente del belga, Lukaku. Pero la alegría duró poco, los brasileros salieron con todo para empatar el partido y lo consiguieron 10 minutos después, tanto que llegó desde los 12 pasos. Penal que cobró el VAR, ante la mano infantil del central Tiago Silva.
El partido después cayó en una meseta, el segundo tiempo fue de mucho cuidado. Ambos cuidaron sus arcos y no se sacaron diferencia.
El tiempo suplementario se notó el poderío físico del Chelsea que salió con todo en búsqueda del gol. Mientras que Palmeiras se replegó atrás para salir de contra.

Pero todo se rompió a los 116 minutos, con cuatro por jugar, el VAR llamó al árbitro y tras ver la jugada cobraron una mano al central brasilero (jugada que podría ser polémica). Haverts, jugador importantísimo del equipo inglés y figura en la pasada final de la Champions League contra Manchester City, se encargó de patear el penal. Con sutileza le cambió el palo al portero y concretó el 2 a 1 final.
Cabe destacar que el último equipo sudamericano en quedarse con el Mundial de Clubes fue Corinthians y eso pasó hace 10 años. Hegemonía total de Europa.