Para comparar lo que sucedió en el partido en el que Quilmes le ganó 1 a 0 a Ferro Carril Oeste, peleando por un lugar en la final por el ascenso a primera contra Barracas Central, hay que remitirse a partidos paradigmáticos, por lo groseras de las actuaciones arbitrales, como Vélez-Huracán, cuando dejaron al Globo de Cappa sin campeonato, o a una final de la Copa Argentina que Boca le ganó 2 a 1 a Rosario Central.
El árbitro Hernán Lamolina, hijo del recordado "Pancho", aquel del "siga, siga", a 15 del final marcó penal por falta del arquero del Verde, Marcelo Miño, contra el delantero de Quilmes, Federico Anselmo, cuando en realidad lo que ocurrió, y de manera ostensible, fue todo lo contrario. El delantero que había cometido la falta contra el arquero, finalmente, terminó sellando el resultado desde los 12 pasos.
Tras el partido, Lamolina, quien reconoció que "no pude dormir", pidió disculpas: "Obviamente que este partido se jugó a las 21.10 y habrá terminado a las once y algo pero para mí siguió hasta la madrugada porque no pude dormir. A todo aquel que busca la justicia deportiva, estas situaciones no lo ponen bien. Llegué a mi casa, vi el partido completo y la repetición de la jugada, y me di cuenta de que el golpe terminó siendo de Anselmo sobre el arquero Miño. En la cancha, sentí que el arquero había salido con imprudencia y por eso sancioné penal. Pero luego viéndolo, me doy cuenta de que es Anselmo el que golpea el cuerpo del arquero".
"Sentí una decepción tremenda al ver la jugada repetida. A la gente de Ferro Carril Oeste, que seguramente se sentirá muy a disgusto conmigo, le quiero pedir las disculpas del caso. Creo que corresponde y de la manera que tengo de manejarme. Me encuentro con un profundo disgusto y una profunda tristeza por lo que interpreté en milésimas de segundos. A pesar de que el VAR podría haber ahorrado esta situación, el disgusto hoy no me lo quita nadie ni por un par de días tampoco". señaló.
¿Por qué marcó penal?
"Mi posición inicial en el tiro de Pavone, que es el que se termina desviando, es ortodoxa. Pero ante esta situación del desvío, yo debo ajustar mi posición. Tenía que buscar perspectiva y ángulo y desde ahí decidí. Yo lo que vi fue que Miño no jugó el balón y que el que sí lo jugó es Anselmo. Lo que interpreté fue una imprudencia de Miño y por ende la sanción del penal. Tomo la decisión en milésimas de segundos", explico el joven, que es internacional desde 2019.