La derrota como local ante Stormers (14-40) presagiaba tormentas en la excursión a Oceanía. Jaguares no conseguía apoyo, ni siquiera de la propia gente del rugby. El José Amalfitani le quedaba grande a un equipo que perdía más de lo que ganaba, que jugaba el mismo día que los clubes de Buenos Aires y que recibía críticas históricas, de Hugo Porta hacia abajo.
La gira a Australia y Nueva Zelanda no empezó bien, con un viaje demorado y una llegada sobre la hora del primer partido. A las noticias negativas se le sumó la lesión del capitán Pablo Matera, porque todo puede ir peor cuando las cosas van mal...
A todas las adversidades se sobrepuso Jaguares, logró su máxima cantidad de victorias consecutivas en el torneo y se ganó el derecho de ilusionarse con una hasta ahora inédita clasificación a los cuartos de final.
Otra época, otros hombres, la gesta de la franquicia nacional en el Súper Rugby se asocia a aquella misión bautismal de 1965, la que dio origen a Los Pumas. Sudáfrica fue el destino y los argentinos tampoco empezaron de manera alentadora, pero terminaron con un triunfo ante la formación juvenil de los Springboks que sirvió como plataforma de despegue.
Así como aquella vez mucho influyeron dos jóvenes técnicos, Alberto Camardón y Ángel Guastella, ahora también hay que hablar de Mario Ledesma y Nicolás Fernández Miranda. Ellos asumieron a fines de 2017, con la chapa del bronce conquistado en el Mundial 2007. Si la principal virtud de un entrenador de elite es su capacidad de llegada al jugador, ambos sin duda la tienen.

El try de Marcelo Pascual en 1965, cuando nacieron los primeros Pumas.
Jaguares, en una etapa de súper profesionalismo, vive su momento y puede sacarle rédito a la expectativa que generaron sus victorias. No es fácil el desafío, sobre todo porque este mismo plantel deberá afrontar los compromisos de junio con Los Pumas, pero los resultados que acaban de obtener en el viaje les servirán de combustible para el resto del camino.
Fuente: Clarín