No hubo con qué darle. Cuando Matías Rossi está derecho, es un espectáculo aparte, y este domingo en San Juan dio una clase magistral de cómo se maneja en el circuito más difícil del país. El "Misil" largó con el cuchillo entre los dientes y, fiel a su estilo, fue un relojito: preciso, rápido y sin errores. En un trazado como El Zonda, donde cualquier descuido te manda directo contra la montaña o el paredón, Rossi demostró por qué es uno de los máximos referentes del automovilismo nacional, manejando los tiempos de la carrera a su antojo y aguantando los embates de los que venían de atrás con hambre de gloria.




