San Juan acelera hacia la electromovilidad: cómo es el plan para que viajar en auto cueste tres veces menos que hoy
Ante el avance de las unidades eléctricas chinas, la gestión de Orrego se adelanta con un marco legal propio. Los pilares de un proyecto que combina el sol sanjuanino con la tecnología de "cero emisiones" para transformar el parque automotor local
La camioneta eléctrica de EPSE tiene cargador propio dentro de la planta ubicada en Pocito.
Imaginemos que San Juan ha logrado transformar su parque automotor, donde entre un 40% y un 50% de los vehículos que circulan son eléctricos o híbridos. En este escenario ideal, la provincia cuenta con una red de infraestructura tal que existe, al menos, una estación de carga rápida en cada departamento, permitiendo que cualquier ciudadano pueda desplazarse de un punto a otro con la total certeza de que no se quedará sin batería. Es un modelo donde la carga de energía es tan práctica y habitual como cargar combustible hoy en día, pero con un costo significativamente menor y un impacto ambiental nulo.
Este es el horizonte que persigue el gobernador Marcelo Orrego, quien recientemente anunció ante la Legislatura Provincial el envío de un proyecto de “Ley de Electromovilidad”. El objetivo es alinear a San Juan con la transición energética global, capitalizando su posición como productora de cobre y energía solar. Para ello, el mandatario ha encomendado a Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE), al Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) y a la Dirección de Recursos Energéticos (DRE) el diseño de los lineamientos principales de esta normativa.
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Lucas Estrada, presidente de EPSE, explicó los ejes fundamentales en los que se trabaja para convertir esta visión en realidad. Uno de los pilares centrales de la estrategia es la infraestructura de carga. Estrada remarca que el éxito de modelos internacionales, como el de Tesla en Estados Unidos, se basó en solucionar primero la distribución de estaciones antes de masificar el vehículo. Al respecto, señala: “Lo que se estudia primero es algún incentivo del punto de vista impositivo y después de la parte técnica, trabajar mucho en la parte de carga de los autos. Porque los vehículos 100% eléctricos requieren de cargas no solamente distribuidas, sino también rápidas. Ese es un punto que no es menor. Las estaciones de carga rápida pueden reducir el tiempo a menos de una hora, a diferencia de las 7 u 8 horas que tarda un vehículo en cargarse en una casa”.
Más allá del beneficio ambiental de las "cero emisiones", el factor económico es el gran motor de esta transición. Según los cálculos técnicos realizados por EPSE, el costo de funcionamiento de un vehículo eléctrico es muy inferior al de uno convencional. Utilizando como ejemplo una Renault Kangoo eléctrica que tienen en la empresa estatal, Estrada detalla la abismal diferencia de costos: “La Kangoo eléctrica tiene una batería de unos 45 kWh. Si hacemos una cuenta rápida, llenar el tanque, entre comillas, costaría unos 12.000 pesos con los costos asociados de energía y distribución. Eso te da una autonomía conservadora de 200 kilómetros, lo que resulta en 60 pesos por cada kilómetro recorrido. Si lo comparás con un auto a nafta, donde llenar un tanque cuesta unos 120.000 pesos para hacer 600 kilómetros, el costo es de 200 pesos el kilómetro. Estamos hablando de que funcionar con electricidad es casi tres veces y media más barato que con combustible”, graficó el funcionario en diálogo con TIEMPO DE SAN JUAN.
Además del bajo costo operativo, se proyectan incentivos fiscales para fomentar la adquisición de estos vehículos. Actualmente, los autos 100% eléctricos ya cuentan con beneficios como el arancel cero de importación y la exención del pago de patentes en San Juan, pero la nueva ley buscaría profundizar estas medidas. “El costo inicial del auto eléctrico es más caro, pero luego el mantenimiento y el combustible valen un cuarto o menos. En la vida útil del auto hay una diferencia económica a favor del eléctrico, y mientras más grande se hace esa diferencia, mejor”, explica el funcionario.
San Juan cuenta con antecedentes en la materia, destacándose la prueba piloto de colectivos eléctricos que inicialmente se cargaban en el parque solar de Anchipurac y luego trasladaron su estación de carga a la Terminal de Ómnibus para ganar eficiencia en el recorrido. En la actualidad, los puntos de carga operativos más conocidos incluyen el cargador instalado en la sede de EPSE para su propia unidad Kangoo, dos estaciones de carga gratuita en el concesionario oficial Renault para sus vehículos, y otro punto ubicado en el Instituto de Energía Eléctrica de la UNSJ.
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La relación con la minería: San Juan en el centro de la escena global
La estrategia de electromovilidad no es un hecho aislado, sino que está íntimamente ligada a la riqueza mineral de la provincia, especialmente al cobre. Orrego lo dijo claramente el 1 de abril en la Legislatura: hablar de cobre es hablar de electromovilidad. Un vehículo eléctrico requiere una cantidad de cobre muy superior a uno convencional, lo que posiciona a San Juan como un actor estratégico en la cadena de valor.
Estrada profundiza en este vínculo técnico y estratégico: “El principal culpable de que la proyección de consumo de cobre sea tan grande en el mundo son los autos eléctricos, porque el 70% del auto es cobre; el bobinado de los motores es puro cobre, además de los sistemas de control y cables. Un auto eléctrico usa muchísimo más cobre que uno convencional. Sabiendo que el principal insumo es el cobre, podríamos arreglar con una automotriz y decirle: 'mirá, fabricá una parte localmente y a cambio te podemos conseguir un precio de materia prima diferencial'. El grupo Stellantis, que fabrica autos eléctricos, ya compró parte del proyecto Los Azules pensando en su abastecimiento futuro”.
Este panorama abre la puerta a pensar, en un futuro, en una industria 100% sanjuanina que pueda incluso ensamblar o producir componentes locales aprovechando la cercanía con la materia prima.
Así, Orrego vincula el futuro de la provincia con la demanda global de metales. Con un 70% de componentes de cobre en los motores eléctricos, San Juan busca atraer a gigantes automotrices y fomentar una industria local de ensamblado con ventajas competitivas.
Infraestructura y vacíos legales a resolver
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Para que la electromovilidad sea una realidad cotidiana, el proyecto de ley debe resolver cuestiones técnicas y normativas complejas, como la potencia necesaria para las estaciones de carga y quiénes están autorizados a comercializar la energía. Estrada compara la carga rápida con un camión cisterna: si querés llenar una pileta en media hora, necesitás una manguera mucho más gruesa (potencia) que si lo hacés toda la noche con un grifo. Una estación de carga rápida requiere la potencia equivalente a cuatro casas grandes funcionando en simultáneo.
Asimismo, existe un vacío legal sobre la venta de energía que la nueva normativa deberá clarificar: “La distribución de energía eléctrica es potestad del concesionario. Pero si yo pongo paneles solares y esa energía la comercializo para un vehículo eléctrico, ¿estoy distribuyendo o estoy vendiendo un producto que yo produje? Hay un vacío legal ahí que tiene que resolverse. Naturalmente, a la distribuidora le interesa porque las estaciones de carga consumen mucha potencia y eso aumenta su negocio, pero hay que definir la normativa para personas y usuarios”.
San Juan busca ser pionera en este campo, adelantándose a un mercado que ya empieza a moverse con el ingreso de vehículos eléctricos chinos. La visión orreguista busca combinar la energía barata que produce el sol sanjuanino con el cobre de sus montañas para liderar la movilidad del futuro.
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El cargador para unidades eléctricas de la Red Tulum de la terminal de San Juan se inauguró en 2023.
Incentivos y el proyecto de ley
La futura regulación en San Juan, cuyo diseño ya fue encomendado por Orrego al EPSE, el EPRE y la DRE, contemplaría un esquema integral de incentivos fiscales para acelerar la adopción de vehículos eléctricos. Entre las principales ideas en estudio se destaca la posibilidad de otorgar exenciones en el impuesto a los Ingresos Brutos, siguiendo el modelo de las energías renovables, así como beneficios en el impuesto de sellos. Si bien actualmente ya existen ventajas como el arancel cero para la importación de unidades 100% eléctricas y el no pago de patentes en la provincia, la nueva normativa buscaría profundizar y asegurar estos beneficios, sugiriendo incluso que la exención de patentes podría extenderse durante toda la vida útil del vehículo para compensar su mayor precio de compra inicial.
Otro eje fundamental de la estrategia regulatoria se centra en la reducción de los costos operativos a través de la energía. Estrada propone que el Estado podría subsidiar o fijar a valor cero el costo de la energía para la carga de vehículos eléctricos durante un periodo inicial de cinco años para dinamizar el mercado. Esta medida se fundamenta en que el impacto de la carga de vehículos en la factura energética total es mínimo (cercano al 0,01%), pero el ahorro para el usuario sería importante, potenciando el hecho de que circular con electricidad ya es aproximadamente bastante más económico que hacerlo con combustibles tradicionales.
A la par, se evalúa crear normativas que obliguen o incentiven a las estaciones de servicio estándar a instalar puntos de carga rápida, garantizando la infraestructura necesaria para que el incentivo económico se traduzca en una opción de movilidad viable en todo el territorio sanjuanino y que este sueño de moverse en autos eléctricos no sea una escena de película de ciencia ficción sino una realidad.