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La intimidad del debut de “Chumi”, la joyita verdinegra

A horas de convertirse en un jugador de Primera, Francisco Álvarez le abrió a Tiempo de San Juan las puertas de su casa. Por Gustavo Martínez Puga

Por Redacción Tiempo de San Juan

Cuando uno preguntaba por la Villa Italia, en Rawson, los vecinos tenían como referencia un gran eucaliptus que está en la entrada y la pequeña gruta de la Virgen de Nuestra Señora de Loreto, en el cruce de las calles Urquiza y Loreto. Pero ahora la referencia es otra: desde la noche del lunes 12 de febrero, es donde vive Francisco Álvarez, o el “Chumi”, como todos llaman en el barrio al pibe sanjuanino que con 17 años debutó en la Primera División del fútbol argentino. Y, como si fuera poco, la señal de televisión TNT que hace la transmisión lo eligió como la figura del partido en el que San Martín de San Juan cayó 2 a 1 en Tucumán frente a Atlético.

Es un precedente para el fútbol sanjuanino que un pibe haya debutado en Primera en un club local como es San Martín y que sea fruto de su cantera. 

“Ídolo”, “capo”, “grande Chumi”, “no afloje Chumi” le gritaban este martes en la mañana los vecinos que salieron a la vereda cuando vieron que el nuevo ídolo recibió a Tiempo de San Juan en su casa de toda la vida. Allí fue donde de niño lo apodaron “Chumi”, un nombre que deriva del popular Chucky, el muñeco diabólico. “Antes era medio indio, ya no”, cuenta Francisco.

Los vecinos de toda la vida, ahora se hacen fotos con su ídolo.

No hay dudas de que en la casa de la nueva joyita verdinegra son fanáticos de San Martín: el frente de la casa está pintado de verde y tiene cerámicos grises oscuro. “Mi primer sueño era debutar en este club que me vio nacer. Y mi otro sueño es jugar en Boca. Soy fanático. En la misma posición que juego”, confiesa Francisco. Y cuenta cómo fue que empezó a jugar en el Verdinegro: “Hice escuelita en Centenario y a los 13 fui a jugar en San Martín jugando de 5”.

A fines de febrero Francisco cumple los 18. A pesar de su corta edad, hubo un gran sacrificio familiar para que pudiera cumplir su sueño de convertirse en un futbolista de Primera: “Siempre el apoyo de mi familia estuvo. En los altibajos. Siempre voy a estar agradecidos a ellos”.

Al igual que lo hizo en la transmisión televisiva, cuando le entregaron el recuerdo en acrílico con la marca de motos que lo distinguieron como el mejor jugador del partido, Francisco volvió a recordar a su tío fallecido: “Falleció hace un año y un mes en un accidente cuando estaba haciendo pretemporada. Me acompañó siempre. Era muy cercano a todos nosotros. Se llamaba Rodolfo, por parte de mamá”, contó, con evidente emoción y sin querer precisar mucho más.

Sobre ese momento ante la cámara de televisión en que lo veía en vivo todo el país, Francisco contó que se vio cuando llegó a San Juan y fue autocrítico: “Medio se me nubló un poco cuando hablé, pero muy feliz. Muy importante que la tele me haya destacado. Lástima el resultado”.

 

#TNTSports | Francisco Álvarez debutó con 17 años y fue la figura del encuentro: "Nos vamos con un sabor amargo por la derrota" pic.twitter.com/afa380OyYW — TNT Sports LA (@TNTSportsLA) 13 de febrero de 2018

Obviamente que el pibe de 17 años está y se lo ve súper feliz por haber debutado en el “fútbol grande”. Pero ante Tiempo de animó a contar qué recuerdo fue el que más se le grabó de ese momento: “Lo que más se me grabó fue el momento en que entré en la cancha. Los silbidos”.

Luego volvió a masticar bronca por el resultado del partido: “Lástima el resultado, que se nos escapó”, dice, ya que el empate o el triunfo de visitante (lo que habría metido a San Martín en la pelea por la Copa Sudamericana) habría significado un debut perfecto.

Mucho tuvo que ver en el debut de Francisco las lesiones de los titulares. Pero él sabe que hizo un partidazo que le valió la distinción. Y eso le da muchas chances para su futuro como titular. De todas maneras, demuestra su humildad de cara al futuro: “Si Dios quiere lo voy a seguir integrando (al equipo). Mi participación se debió al tema de los refuerzos y porque quienes venían jugando se lesionaron. Si no se reponen los titulares, tengo chances”.

Francisco es el hermano menor de la familia. Rodrigo, de 22 años, y Marcos, de 20, también son amantes del fútbol: juegan al futsal en Defensores Los Andes, Chimbas. “Tiene de dónde aprender”, se animó a comentar irónicamente el hermano mayor, Rodrigo, cuando Tiempo los juntó para la foto en el garaje de la casa familiar.

Rodrigo y Marcos trabajan en la panadería familiar. En ese garaje los Álvarez suelen preparar algunas de las delicadeces que venden en la panadería familiar llamada “Panadería Del Sur”, en Libertador San Martín antes de Salta, Capital. “En un tiempo fui el cajero de la panadería. Pero ya no. Estoy concentrado en el club”, comentó Francisco. El pibe dejó la escuela secundaria hace algunos años, pero es un objetivo pendiente: “Todavía no termino la escuela. La dejé hace tres años. Pero tengo pensado terminarla”

Cuando recibió  a Tiempo, hacía algunas horas que Francisco había llegado de Tucumán. Ni bien aterrizó, el equipo hizo una práctica. Y recién después el pibe fue a su casa. En ese momento el celular le hervía de llamadas y mensajes: eran tíos, primos y amigos que lo felicitaban: “Recibí mucho aliento. En el club todos me felicitaron, me saludaron los jugadores más grandes que no estuvieron me felicitaron”.

Entre los afectivos llamados estuvo el de su novia de “toda la vida”. Es que ya lleva cuatro años con esa relación: “Era vecina mía. Ahora se cambió. Todavía no la veo. Está muy contenta, lloraba cuando vio la noticia”, cuenta Francisco.Allí, rodeado de sus afectos más cercanos, Francisco se animó a contar su sueño más grandote: “Jugar en la Selección Argentina. Ojalá se dé. Voy a dar todo para cumplir ese sueño”.

Y tiene un espejo al que se mira con la Celeste y Blanca: “Mi referente es Ottamendi (Nicolás, 30 años, defensor central del Manchester City y de la Selección Argentina). Lo veo todas las veces que juega. Y Messi, por supuesto, es mi ídolo. Pero al que sigo siempre es a Ottamendi”.

Así, entre elogios y afecto, Francisco Álvarez le abrió las puertas de su casa a Tiempo. Y se quedó con sus vecinos, compartiendo unos mates: “Tengo grabado el partido”, le dijo uno de ellos, como invitando al ídolo a su casa a verse en su debut.

 

 

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