El Superclásico fue una fiesta en San Juan y gran parte de esa culpa la tuvo la impecable ejecución del operativo de seguridad que la Policía de San Juan orquestó minuciosamente para la ocasión. No todos los días se recibe a las hinchadas más grandes del fútbol argentino, como son las que encabezan ‘La 12’ y ‘Los Borrachos del Tablón’, y el examen se aprobó con éxito. Fue una tarde a puro fútbol, a pura pasión, sin violencia ni contratiempos que la empañasen.
En total, fueron 850 policías los que estuvieron afectados para brindar seguridad en todo momento a la familia futbolera que presenció el encuentro. La ‘marca personal’ que desarrollaron con las peñas o grupos de hinchas que accedieron a la provincia fue la clave del éxito. Desde las primeras horas de la madrugada y hasta las 22.00 hs. del sábado, la Policía controló y acompañó a los grupos de forofos que entraron por el control del Encón (Boca) y los que accedieron por San Carlos (River), siempre en constante colaboración con las policías de San Luis y Mendoza, respectivamente.
Se les requisó los vehículos y se secuestraron todo tipo de bebida alcohólica y armas blancas. Además, no se dejó ingresar a territorio provincial a ningún hincha que no acreditara tener una entrada para el superclásico. Los que superaron este primer control fueron acompañados por agentes hasta el mismo Estadio del Bicentenario, donde volvieron a ser revisados y fueron sometidos al control del programa ‘Tribuna Segura’, que impulsa el Gobierno, a través del Ministerio de Seguridad, contra la violencia en el fútbol.
Fue en esta instancia donde quedó detenido el Jorge Cáceres Romero, alias ‘Bolita Niponi’, barrabrava de Boca Juniors, por un pedido de captura que arrojó el sistema. Además, según confirmó Gustavo Fariña, secretario de Seguridad de la Provincia, algunas hinchas de ambos equipos directamente quedaron custodiados en los colectivos porque sabían que tenían restringido el acceso al estadio.
Además del caso de Cáceres Romero, hubo un detenido por tenencia de droga y uno por arma blanca. Tras el término del encuentro, donde no hubo altercado alguno, los integrantes de ambas hinchadas fueron nuevamente escoltados por vehículos policiales hacia los respectivos controles interprovinciales donde continuaron camino.
“San Juan demostró una vez más que es una plaza segura para recibir un espectáculo deportivo de esta envergadura. El Superclásico fue lo que tiene que ser: una fiesta para toda la familia”, comentó Fariña.