Por Carla Acosta
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Millonario y verdinegro de la cuna. Nació en el Pueblo Viejo, a pocas cuadras del Hilario Sánchez, y pasó su infancia entre los paravalanchas de la cancha. También creció amando los colores de La Banda, esa querida herencia que le dejó su papá Juan Carlos. Esta es la historia de Gustavo Monla, el hincha sanjuanino con el corazón dividido.
"Como todo provinciano, soy hincha de dos equipos. Los que te dicen que tienen una sola camiseta es mentira. Soy hincha de los dos por igual, es imposible traicionar a uno. Como siempre digo, River es el país y San Martín es San Juan", dice de antemano el famoso canillita de Avenida Rioja y Laprida.

Es amigo de los que manejan las barras y un fanático de los colores con un sinfín de historias. Tiene miles de kilómetros recorridos por la camiseta y millones de momentos gloriosos siguiendo a sus dos amores, como ascensos y copas. Y de locuras, ni hablar. "Por River me fui caminando a la Difunta Correa. Había prometido que si ganábamos el campeonato del ´94 con Américo Gallego llevaba la revista El Gráfico. Y por San Martín, en el ascenso de la B Nacional, nos fuimos a dedo para seguir la caravana hasta la Difunta. Después nos tiró un camión que llevaba frutas", cuenta.
Los de Concepción y Núñez se enfrentan este domingo (20.05) por cuarta vez en San Juan, la segunda en Concepción, y Gustavo lo vive de manera especial junto a sus hijos Leonel y Brisa, también fanas del Verdinegro y del Millo. "Es el mejor partido de mi vida. Todos me preguntan por quién tiro y, la verdad, me encantaría que el encuentro termine 2 a 2. Y no puedo putear a los jugadores de River, tampoco a los de San Martín", cuenta Monla, quien agrega que se ubicará en el medio de la platea oeste.
No es el primer San Martín-River que presencia. En 2007, en la victoria del Verdinegro con gol de Brusco, estuvo en la popular del Santo. "Cuando hizo el gol nos abrazamos con un amigo, pero no lo gritamos"... Hace un silencio y se acuerda de la victoria del Millo en el Monumental, la que sentenció el descenso del Santo, y agrega "me dolió mucho ese triunfo, fue un partido decisivo".

Sin la pilcha de los clubes, Gustavo se ubicará en la platea oeste del Hilario para presenciar el choque entre sus amores. "Soy un privilegiado", cierra.