Marcelo Bielsa: bienvenido al país de la locura

El entrenador se hará cargo del Lille a partir de la próxima temporada. Llega a un club y a una región a su medida.
lunes, 6 de marzo de 2017 · 11:05

Philippe Abrams se llama el personaje principal de la comedia francesa "Bienvenidos al País de la Locura" ("Bienvenue chez les Ch'tis", su título original). El hombre, jefe de una oficina postal en el sur del país, es trasladado a Bergues, en Nord Pas de Calais, en el norte. Se encuentra con un mundo nuevo: le cuesta con el idioma, con las costumbres, con cierta parsimonia de los habitantes. Se quiere ir. No le gusta. Siente que ése no es su lugar en el mundo. Pero de a poco, entre enredos, se termina encantando con el lugar, con el cariño de su gente, con sus particularidades.

No casualmente descubre afinidades con sus empleados en una visita al estadio, el Félix Bollaert, escenario del Lens. Allí, la mansedumbre del fin de semana se deshace en las tribunas repletas. Todos visten los colores del club: el amarillo y el rojo. El resultado del partido no parece más que un detalle irrelevante. Ellos están ahí porque buscan otra cosa: ser parte de un momento compartido. Gritan, saltan, se abrazan, se enojan, sonríen. Un gol los deja disfónicos por un rato largo. La escena sucede en la película, pero también -cuentan- en cada fin de semana en el que el fútbol francés se presenta allí.

Para Lens, el archirrival del vencindario y de la historia es el Lille. Sí, el mismo Lille que pronto comenzará a dirigir Marcelo Bielsa. A ese lugar, a ese norte de locos lindos, irá el argentino. Queda una impresión tras ver la película y luego de confirmarse el nuevo paso del rosarino: El Loco encontró un lugar en el que se sentirá a gusto.

Lille no es un gigante del fútbol francés, pero sí el más exitoso de su territorio. Ganó la Ligue 1 -la máxima categoría local- por cuarta y última vez en la temporada 2010/11, con una campaña de asombro. Dejó ocho puntos atrás al Marsella, defensor del título, y le sacó doce al Lyon, que había sido campeón siete veces en la década. Su técnico en aquella ocasión fue Rudi García -el ex entrenador de la Roma que ahora conduce al Olympique de Marsella- y al equipo le decían el Barcelona del Norte. Ese 2011 fue el mejor de la historia: Les Dogues -como les dicen- lograron el doblete al ganar también la Copa de Francia, la sexta de esta institución nacida en 1944. Aquella campaña tuvo un bonus track: Lens descendió a la segunda categoría.

Desde entonces, el Lille tuvo otros cinco entrenadores en menos de cuatro años: René Girard, Herve Renard, Frederic Antonetti, Patrick Collot y Franck Passi, colaborador de Bielsa en aquellos valiosos días en el Olympique de Marsella. Y el protagonismo se fue esfumando. Ahora, compite en la Ligue 1 en nombre de no pasar sobresaltos con la cuestión del descenso. El Loco llega para devolverle el entusiasmo y el deseo de pelear contra los gigantes de estos días, Paris Saint Germain y Monaco.

Hay dos personajes fundamentales en la llegada de Bielsa a Lille. Uno es el catalán Marc Ingla, ex vicepresidente y candidato a presidente de Barcelona y ahora director deportivo del club francés. Y el otro el luxemburgués (hijo de gallegos) Gerard López, hombre de finanzas, dueño de Lotus en la Fórmula 1 y del Lille. "Es sin ninguna duda uno de los entrenadores más respetados e influyentes en el mundo y capaz de darle al Lille una inmensa satisfacción. Siempre pensamos que era la mejor persona tanto por su filosofía de fútbol como por su experiencia, rigor y profesionalidad para construir con nosotros el proyecto de futuro del club”, explicó Ingla -a través de un comunicado- las razones de la contratación que ya revoluciona al norte de Francia. Hay un detalle clave en la cuestión: Lille quiere imponer puertas adentro una suerte de Proyecto La Masía. Es un lugar ideal: cuenta con una de las mejores divisiones inferiores de Francia. De allí surgieron en los últimos años Eden Hazard, el crack de la vecina Bélgica y del Chelsea; Yohan Cabaye, ex Paris Saint Germain e integrante frecuente del seleccionado francés; y Mathieu Debuchy, otro internacional galo.

Bielsa todavía no sabe si la próxima temporada, cuando comience a trabajar de lleno, podrá participar del Derby du Nord, el gran clásico de la región. Sucede que el Lens está en la Ligue 2, a dos puntos de los puestos de ascenso. Se trata de una rivalidad que representa otras disputas ajenas al campo de juego: el Lille es la ciudad de las decisiones; el Lens retrata la vieja impronta de los trabajadores mineros. La ventaja en el historial, aunque mínima, es para el Lille. Los del Lens cuentan que en las tribunas ganan ellos. En uno de los últimos encuentros que disputaron, durante la temporada 09/10, un cartel lo contaba en términos de talles: "Lens XXXL / Lille XS". Folclore made in France.

El estadio del Lille, el Pierre Mauroy (antes llamado Grand Stade Lille Mètropole), resulta una maravilla de la modernidad. Costó poco menos de 300 millones de euros y cobija a 50.186 espectadores. Sobre ese césped impecable jugaron Los Pumas ante Francia hace un lustro, se jugó la Copa Davis y ofrecieron su música varias estrellas universales. Lo suelen descubrir quienes por allí pasan: es un estadio propio de la Champions League. A partir de ahora, allí, habrá un Loco más. Un Loco de película, como Bielsa.

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