River atraviesa un momento extraño. Estaba acostumbrado a tener grandes objetivos en la mira, pero ahora quedó envuelto en una crisis inédita para el ciclo de Marcelo Gallardo.
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SUSCRIBITERiver atraviesa un momento extraño. Estaba acostumbrado a tener grandes objetivos en la mira, pero ahora quedó envuelto en una crisis inédita para el ciclo de Marcelo Gallardo.
Y en ese escenario poco habitual debía empezar a enderezar la marcha como local frente a Unión en el encuentro adelantado de la duodécima fecha (del 10 al 13 se llevará a cabo la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio, en Buenos Aires).
Lo hizo. Le alcanzó con poquito. Con una ráfaga. Y después de sufrir mucho frente a los santafesinos que pudieron haberse puesto en ventaja con dos situaciones muy claras en el arranque del complemento.
El 2-0 sirve para desahogarse. Para darle confianza a jugadores que no la tenían como Enrique Bologna, que entró aun arco muy cuestionado tras la expulsión de Germán Lux. O el colombiano Rafael Santos Borré, que entró en el segundo tiempo, y se sacó la mufa al abrir la cuenta y destrabar un partido que se complicaba.
Es un triunfo para volver a empezar. Para dejar atrás los seis partidos sin alegrías en la Superliga. Para no quedar más lejos de Boca. Y enderezar la marcha pensando en la final de la Copa Argentina contra Atlético Tucumán.
Fuente: Clarín
