“Que la educación esté por encima de los títulos, triunfos y goles”. Esa fue la magistral frase que Pablo Aimar regaló a Tiempo de San Juan, en una charla exclusiva en la previa de la semifinal de la Sub 15. Misma frase que repitió tras la consagración de los pibes en el Torneo Sudamericano y que generó una lluvia de elogios de los medios de comunicación y fanáticos del fútbol argentino.
No es para menos. En su paso por San Juan, el Payasito y Diego Placente, de la escuela de Pekerman y Tocalli, dejaron en claro cuáles son las claves de este nuevo proceso al mando de las selecciones juveniles y apuntaron al respeto y valores por delante de los podios. Hablaron de la educación como estandarte y de la idea de esta nueva camada de entrenadores: la formación de los chicos dentro y fuera de una cancha.
Y este domingo aquellas declaraciones quedaron por sentadas. Es que detrás del triunfo ante un clásico rival y posterior consagración histórica, los chicos de la celeste y blanca dieron una verdadera lección. Consumado el partido y en medio de los festejos de todo el Bicentenario, los jugadores de la Selección se acercaron al banco de Brasil y consolaron a su clásico de toda la vida.
Abrazos, apretón de manos y hasta palabras de aliento. Uno de las escenas más conmovedoras de la noche a cargo de jugadores que no superan los 15 años. Los mismos que le alcanzaron el primer Sudamericano en la historia y que también se ganaron la medalla de oro en Fair Play. Para aplaudir.