Dos caras mostró el quince albiceleste. Una, la más linda, es ser un equipo muy aguerrido, paciente, enérgico y, sobre todo, disciplinado. Otra, convertirse en un quince impreciso, errático y desordenado.
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SUSCRIBITEDos caras mostró el quince albiceleste. Una, la más linda, es ser un equipo muy aguerrido, paciente, enérgico y, sobre todo, disciplinado. Otra, convertirse en un quince impreciso, errático y desordenado.
Seguramente, estas últimas facetas son la resultante del cansancio de un juego muy frenético en la que Los Pumas poco a poco se están adaptando.
Los Wallabies quieren volver hacer aquel selectivo impredecible que sometía a su rival de turno. Además, están llevando adelante un recambio importante y este proceso llevará su tiempo.
Los Pumas defendieron con solvencia los embates australianos durante gran parte del encuentro. Además, cuando atacaron lastimaban a los dirigidos por Michael Cheika. Sin embargo, no pudieron sostener la intensidad y la visita pudo poner cifras definitiva a su favor en los últimos 15 minutos.
El scrum otra vez, volvió a ser un punto negativo que lo privó de tener pelotas de calidad y concedió penales en la que los Wallabies no supieron aprovechar.
Culminó un nuevo Rugby Championship en la que el quince albiceleste participa ininterrumpidamente desde el 2013. Algo impensado hace 10 años y gracias a heroicas actuaciones los Pumas pudieron ingresar en las competencias más exigentes del hemisferio sur.
