Llego el día T10

El día más esperado llegó: en un nivel que sorprendió en las prácticas y después de la muestra gigante de amor en la presentación, juega Tevez.
sábado, 18 de julio de 2015 · 11:31
Los ojos empañados, la mirada baja, la dualidad de sentimientos indisimulable. Las palabras que se le trastabillaban y, cuando parecía que no salían, no terminaba de decir una que ya arrancaba con la otra. "Esto es muy duro, muy duro”, repetía el Carlos Tevez de hace 11 años, distinto del actual, pero casi igual. Fue el 17/12/2004, en su despedida. En la Bombonera, como no podía ser de otra manera. Después de haber salido campeón. Figura. Y autor del gol clave de la final contra Bolívar, festejado con sus amigos, con Diego desde su palco. La alegría de una vuelta consumada hacía segundos no tapaba las lágrimas por dejar la camiseta. Su camiseta. "Estoy contento, pero esto me duele, me duele mucho. Me voy pero no como quisiera. Es por motivos que no son futbolísticos. Ojalá que el tiempo que pase fuera de Boca sea corto”, alcanzó a explicar segundos antes de dar la vuelta olímpica, en andas y con lágrimas en los ojos. Sin terminar de irse. Ya pensando en la vuelta.

Que haya sido campeón y figura en Brasil, Inglaterra e Italia no es la única coincidencia durante sus años europeos. Buscá en YouTube si tenés un poco de tiempo y lo vas a poder comprobar: en cada nota, año a año, contaba sus ganas de volver. En plenitud. Para rendir en la cancha. Como podrá a empezar a ser hoy, contra Quilmes y en su casa. "Mi felicidad es Boca”, decía en años pasados. El lunes 13 no permite dudar ni de eso ni de su ida y vuelta con la gente: 60.000 personas en la cancha para verlo otra vez, aunque sea sólo saludando y pateando a la tribuna. Ni Maradona se lo quiso perder. Ante la gente a la que regaló el telón repitió el gesto de su despedida. Palmada en el pecho, reverencia, amor incondicional. "Mire, mire que locura...”, latía el estadio cuando se asomó a la cancha con la ropa que mejor le queda.

"Cuando me fui me tocó ser aconsejado por el Flaco Schiavi. Ahora sé que voy a tener que ser yo el consejero”, explicó en la conferencia de su presentación, respetando los 31 años que marca su DNI. En sus primeras palabras en el vestuario lo demostró, intentando inculcar desde el vamos la mentalidad ganadora de la era dorada que parecía perdida. No es lo único que intentará modificar. Con su incorporación generó un cambio de planes en Arruabarrena, el enamorado del 4-3-3 europeo. 4-3-1-2 es el nuevo sistema, para que el 10 tenga libertad para buscar los espacios en el ataque y participar de la primera parte de la elaboración cuando lo considere necesario. Ah, un detalle. El estado físico del jugador, según cuentan en la intimidad del Mundo Boca, sorprenderá a los hinchas. Que no hizo pretemporada por estar afectado a la Copa América en Chile es tan cierto como que eligió volver en la plenitud de su carrera, tras brillar en la Champions. Y en eso mucho tuvo que ver los cuidados intensivos con los que se maneja en su vida diaria. "Si volvía a los 26 ó 27 años estaba más gordo que cualquiera. Ahora estoy en mi mejor momento”, contó. Los que compartieron la semana con él van todavía más allá. "Está muy fino con la pelota en los pies y con arranques de otro nivel”, comentan sin poder evitar ilusionarse.

"Es un sentimiento que sólo los hinchas de Boca lo entienden”, respondió cuando lo consultaron acerca de la bienvenida brindada -o, dicho de otra manera, la mayor muestra de amor que el fútbol argentino recuerde. Era obvio: las adicionales puestas a la venta volaron. Desde tempranito en la República de La Boca se empezará a respirar ese aire tan particular de los días especiales. Diego, uno de los dueños de la camiseta que hoy llevará Carlitos en la era moderna, confirmó su lugar en el palco número 10. La familia directa del Apache también irá en masa. El partido que soñó tantas veces durante su exilio obligado finalmente se consumará. Hoy vuelve Tevez. Su corazón nunca se fue.

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