Rafael Di Zeo es uno de los nefastos personajes que convierten el fútbol en un problema para la sociedad. Uno de los líderes de la barra brava de Boca estuvo en la Bombonera para recibir a Carlos Tevez, el reciente refuerzo del equipo de Rodolfo Arruabarrena.
Paradójicamente, el líder de la 12 fue el foco de atención de la gente, que se acercó a pedirle autógrafos y fotos, como si fuera una estrella o un futbolista más. Además de la vuelta del Apache, celebró la suya, puesto que el club presidido por Daniel Angelici le levantó el derecho de admisión que le impedía asistir al estadio.