Roger Federer inició su camino en Roland Garros con el pie derecho al derrotar el domingo al colombiano Alejandro Falla por un contundente 6-3, 6-3 y 6-4. Sin embargo, el suizo, siempre tranquilo y alejado de los escándalos, se mostró muy crítico respecto a la organización del certamen y a las laxas medidas se seguridad, luego de un incidente que vivió en el cierre del partido.
Tras ganar, el número dos del mundo se dirigía a los vestuarios cuando fue abordado en plena cancha por un joven que le pidió una selfie. Desconcertado por la situación, Federer se negó a tomarse la foto y aguardó hasta que apareciera algún encargado de seguridad para retirarlo.
"No estoy nada contento, pero nada", dijo horas más tarde Roger, quien ya había sufrido un episodio similar en el año 2009, ocasión en que ganó el título en París.
Respecto a cómo vivió la aparición del intruso en el court, dijo: "De repente se encontró a mi lado. No sabía de quién se trataba y nadie reaccionaba. Es verdad que no ha pasado nada, pero es una situación que uno no quiere vivir".
"Este tipo de situaciones no deberían suceder en una pista. La cancha es nuestro lugar de trabajo, deberíamos estar seguros en ella", concluyó Federer, quien recibió las disculpas correspondientes por parte de la organización del certamen.
Fuente: Infobae