Un Messi recuperado contra un Real Madrid en alerta máxima

sábado, 21 de noviembre de 2015 · 10:16
Un Clásico de pocas certezas nos espera. Se sabe que habrá pitada récord para Piqué. Como Dios manda, vino a decir Luis Enrique para restarle excepcionalidad al hecho y al partido. También se sabe que esa excepcionalidad se reserva para el envoltorio del choque, que está en manos de las fuerzas de seguridad (1.000 policías y 1.500 agentes privados), de tres anillos de control en los accesos al Bernabéu, de cacheos generalizados y de mensajes tranquilizadores de las autoridades. Francia tendrá su gesto de cariño en el estadio, sonará en algún momento La Marsellesa, pitará Fernández Borbalán, con el que le ha ido levemente mejor al Barça que al Madrid, y lo verán 600 millones de aficionados en todo el mundo. Y sobre el resto de un megachoque entre dos plantillas cuyo valor de mercado ronda, en cada caso, los 700 millones de euros, han echado el telón dos entrenadores intencionadamente indescifrables. Para este macroespectáculo no hay programa.
 
Un Messi recuperado contra un Real Madrid en alerta máxima

Luis Enrique fijó su conferencia de prensa antes del entrenamiento para ahorrarse respuestas sobre sus sensaciones sobre Messi después de la última sesión, aunque no caben dudas de que jugará. Y quedó la impresión de que será el propio futbolista quien decidirá si desde el principio o en la parte final, en la que su velocidad será un arma nuclear entre la fatiga del contrario. Bien lo sabe el Atlético. Encuestas abiertas en los medios catalanes aconsejan a Luis Enrique, por goleada, no arriesgar, pero si Messi se empeña…

Al Barça le conviene defender que ha disimulado bien su ausencia, menos traumática de lo esperado porque coincidió con dos parones FIFA. En parte es cierto, en parte, no. Ganó siete de los ocho partidos que disputó desde aquel fatídico 26 de septiembre y Neymar y Suárez enmascararon el contratiempo, con diez goles por cabeza desde entonces. Pero conviene no olvidar que el Barça perdió el único partido verdaderamente comprometido, en Sevilla. El resto han sido asignaturas sencillas, con triunfos en Liga en casa ante Rayo, Eibar y Villarreal y fuera ante el Getafe. El equipo, en cualquier caso, ha ofrecido una imagen de gran estabilidad resumida en el buen humor de su técnico a 48 horas del duelo. "Soy un iceberg”, presumió Luis Enrique para retratar con ironía la frialdad a la que le obliga su puesto. Benítez, en cambio, fue a la melé con los periodistas, escena que presenta bien el estado de ánimo de uno y otro. 

Lo que queda, en cualquier caso, es que el Madrid, que entendió la baja de Messi como una gran oportunidad de despegue, ha sumado cuatro puntos menos que su rival desde el momento del percance. Pero es que en ese periodo han sufrido lesiones Keylor Navas, Pepe, Marcelo, Carvajal, James, Modric, Bale y Benzema. Sumen y les saldrán, entre todos, más de 40 partidos de pérdida. Una coartada para Benítez y, a la vez, un cargo que imputarle, porque una de las razones esgrimidas para despedir a Ancelotti fue la mala gestión de los esfuerzos que desembocaron en lesiones en momentos cruciales de la temporada.

El Madrid, en cualquier caso, llega menguando, con tres puntos y 16 goles menos que el año pasado a estas alturas, y con cuatro futbolistas recién sanados y cuyo estado es una incógnita: Keylor, Carvajal, Marcelo y Benzema. Los tres primeros son seguros y sobre el cuarto hay dudas. Tantas como si el técnico será halcón o paloma. En el primer caso, le sobrará un artista (Isco, James o Benzema, porque Bale y Cristiano son intocables). En el segundo, que incluye a Casemiro en el plan (ha jugado completos los últimos ocho partidos del Madrid), dos. Pinta que dirime ahora si hacer lo que le pide el cuerpo o lo que pide el público (una encuesta entre los lectores de AS.com se pone de parte de James y Benzema).

Para ayudarle a decidir están los números de Cristiano Ronaldo, que ha metido diez goles en nueve partidos arrancando desde la izquierda y tres en los seis en que actuó de nueve, la posición- celda a la que se ha visto abocado sin Benzema. Aun así, es la mejor bala del Madrid, que indudablemente se juega más. Quedar a seis puntos del Barça, en una Liga en que la proyección del campeón a día de hoy apunta a 93 y con un partido pendiente en el Camp Nou, empinará peligrosamente la cuesta del equipo y de su entrenador, cuya teoría del equilibrio se vino abajo al primer contratiempo de Keylor Navas. Y una curiosidad final: Bartra y Nacho, dos centrales de Del Bosque, ni siquiera están en las convocatorias.

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