Todo lo que el fútbol puede aprender de los Pumas y su rugby

Un grupo de entrenadores de Primera explica qué toman y qué admiran del seleccionado argentino semifinalista de la Copa del Mundo; el proyecto a largo plazo, la fortaleza mental y la identidad, los valores más elogiados
sábado, 24 de octubre de 2015 · 12:18

 
El entusiasmo que despiertan los Pumas con su actuación en el Mundial trasciende al propio rugby. Como ya había sucedido en Francia 2007, el equipo argentino conmueve y emociona en cada presentación. Ese contagio de la fiebre Puma llega a todos los ámbitos, y el fútbol no es ajeno.

"Disfruto y destaco todo lo que han logrado los Pumas, por las dificultades que tuvieron que pasar para llegar al nivel en el que están jugando hoy", elogia Edgardo Bauza, DT de San Lorenzo y uno de los entrenadores que consultó La Nación. "Me pone muy contento que puedan estar a la altura, y que puedan coronar todo su esfuerzo con resultados."

"Antes, muchos se reían de las derrotas dignas", opina Miguel Russo, el conductor de Vélez, que ve más allá: "Este es el fruto de aquel trabajo, que empezó hace mucho tiempo. Hay que ser muy fuerte para atravesar ese camino, porque para que todo desarrollo tenga éxito, hay que pasar las malas y ser muy fuerte de la cabeza."

Ariel Holan, ex entrenador de hockey sobre césped y actual técnico de Defensa y Justicia, es de los que se emocionan: "Es un motivo de orgullo para todo el deporte argentino lo que están haciendo los Pumas. En deportes de grupo, la Argentina hace años que está entre los 10 mejores del mundo, y es espectacular que el rugby se meta en una semifinal de un Mundial."

¿Acaso puede el fútbol aprender algo del rugby? Esa es la consulta. "Son deportes y reglas diferentes, pero en lo que hace a la entrega y la dedicación, el fútbol no tiene nada que envidiarle", opina Bauza. "Es injusto cuando en la comparación se lo critica al futbolista, que también se mata por la camiseta, y sobre todo cuando representa al país. Y pasa igual con el básquetbol o el hockey. Pero como en el rugby hay más fricción y más lucha, el público argentino, que no está acostumbrado a ver eso, cree que los jugadores de rugby dejan mucho más en la cancha que los de fútbol. Y no es así."

"Son deportes que tienen muchos puntos en común. Aprendo mucho viendo rugby y trato de tomar cosas para adaptarlas al fútbol", reconoce Facundo Sava, DT de Quilmes. A la hora de elegir un estilo, el ex delantero se queda "con el del hemisferio Sur, que es más de pase, pero con defensas fuertes."

"Yo no diría qué tiene que aprender el fútbol del rugby. Diría qué tiene que aprender la Argentina. Acá todavía se discute si Messi sirve o no. La búsqueda del objetivo final debe estar por encima de todo", señala Russo, que cuenta entre sus relaciones a dirigentes y ex jugadores del club La Plata Rugby. "Los Pumas adoptaron un método y lo llevaron adelante. Es un trabajo que lleva tiempo, que no empezó ahora, que viene desde las bases, y la competencia internacional hizo el resto".

Holan considera que "se puede aprender mucho, porque los Pumas tienen una actitud defensiva tremenda, y a su vez juegan con una técnica individual que han mejorado con los años. Una técnica individual aplicada al juego, con concepto". Además, coincide con Bauza y con Russo en que el rugby no se puede comparar con el fútbol, pero rescata: "Sí se pueden adaptar conceptos. El concepto de defensa, el de la agresividad. Que defienden todos y atacan todos."

En el fútbol, la concepción defensiva suele ser relacionada con una intención mezquina. "Sin embargo, la técnica defensiva en el rugby es cada vez más frecuente. Defender individualmente, con un alto nivel de agresividad y técnica es determinante", agrega el entrenador.

"Son gustos -opina Bauza-. Una moda actual pretende que el fútbol tiene que ser vertical y se debe atacar con mucha gente. Pero en todos los deportes, el que no sabe defender no puede ganar nada. Esto no quiere decir que vos juegues defendiéndote todo el partido, que es muy diferente."

"Se aprende de los golpes -reflexiona Russo-. Cuando los Pumas jugaban con equipos superiores y perdían, perdían, perdían. eso, a la larga, algo te deja. Es como cuando mi equipo juega con la quinta división: después del décimo partido, seguramente les van a ganar y tengo que cobrarles un penal o ignorar una falta para que no ocurra. La competencia a nivel superior te eleva, no hay dudas".

La actualidad de los Pumas no es casual, sino que es la consecuencia de años de trabajo y de planificación. Sin la competencia en el Rugby Championship, tal vez el equipo no estaría jugando hoy una semifinal mundialista. A la vez, sin aquel épico tercer puesto en Francia 2007, quizá no habrían podido insertarse en la alta competencia con las potencias del sur. Cada logro es consecuencia de un triunfo anterior. Pero, ¿podría llevarse a cabo un trabajo similar y a largo plazo en la selección argentina?

Según Holan, "todos los deportes colectivos de la Argentina que están en la elite mundial responden a patrones comunes como los del rugby, con procesos a largo plazo. Salvo en el futbol. Complican las transferencias, la inestabilidad de los cuerpos técnicos, el movimiento de los futbolistas entre instituciones, que a veces dificultan planificar incluso a corto plazo. Los que lo logran, marcan la diferencia, como por ejemplo Lanús. Y eso excede al trabajo de los mellizos Barros Schelotto, porque es un club que hace más de 30 años que tiene una estabilidad en las decisiones."

"Eso tiene que ver con una falta de identidad", afirma Bauza. Y amplía: "La selección tiene la identidad de cada técnico que la dirige. En su momento fue Menotti, luego Bilardo y todos los demás hasta Martino. El tema es que en el fútbol se ha ganado, y mucho, con planteos tácticos muy diferentes entre sí. Como siempre digo, nadie tiene la verdad. Pero es cierto que la buena competencia eleva el rendimiento, y por eso los Pumas están disfrutando este momento. Es lo que mismo que si con San Lorenzo pudiéramos jugar todos los años contra el Real Madrid, el Barcelona o el Bayern Munich. En el primer partido te comés cinco goles, al año siguiente perdés 2-0 y al tercer año a lo mejor les podés ganar. No hay secretos en esto."

"Respeto y admiro los modos del rugby, el respeto integral, pero el fútbol es un deporte popular y masivo -señala Russo-. Nuestra idiosincrasia es futbolera, toda pasión. Si nos adelantamos en la cola de un banco, ¿por qué no vamos a protestar un foul que no fue.? Está mal, pero es imposible erradicarlo. La picardía y la viveza es parte nuestra, no se puede comparar con el rugby. Dios, cuando creó el mundo, tiró una pelota acá y era redonda, no era ovalada".

Algo más de fondo trasciende al deporte. Lo resume Javier Mascherano, en un pasaje de su libro "Los 15 escalones del Liderazgo", coescrito con Nicolás Migueles: "El fútbol sintetiza la cultura de un país y te dice mucho sobre la sociedad que lo contiene. Es un espejo para mirarse. Desde que perdimos la final con Alemania que escucho que por qué no empezamos a pensar en un proyecto como el de ellos. Para empezar, el fútbol alemán mantuvo el mismo proceso en doce años, primero con Klinsmann y luego con Löw. ¡Doce años! Es verdad, tiene un proyecto, unas inferiores impresionantes... Pero, en realidad, la pregunta debería ser: ¿Cómo pretendés que se proceda como en Alemania si no lo pensás primero como país?".

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