Las semifinales en el Hemisferio Sur son otra cosa

jueves, 22 de octubre de 2015 · 22:54

En Sudáfrica, el "braai" (barbacoa local) precede al partido. En Argentina, el asado le sigue. En Australia y en Nueva Zelanda se reúnen todos en torno a un café matinal.

Las cuatro naciones del Hemisferio Sur clasificadas a semifinales, siguen el Mundial en diferentes horarios.

Seguí el interesante recorrido por el Hemisferio Sur que hizo la AFP para conocer cómo se vivirán las semis en cada país protagonista:

ARGENTINA

La sorprendente clasificación de Los Pumas no fue seguida por grandes celebraciones populares. Hay que decir que el horario del partido no ayudó, ya que el duelo de cuartos de final frente a Irlanda (43-20) terminó poco antes de las 11 el domingo por la mañana.


Algunos australianos o británicos se encontraban en los pubs de la capital para seguir los encuentros, pero los apasionados del rugby son muchos menos numerosos que los del fútbol. El Mundial 2015 no suscitó por el momento el mismo eco que el de 2007, donde Los Pumas alcanzaron las semifinales por primera vez. La mayor parte del tiempo, los partidos disputados el fin de semana se siguen en familia antes o después del tradicional asado.

El lunes, la foto de Juan Imhoff volando para inscribir el cuarto try del partido contra Irlanda compartía la primera página de los diarios o cuadernillos deportivos junto al fútbol, centrado en el partido Racing-Boca Juniors, que está cerca de conseguir el título de campeón de Argentina.

El domingo, Los Pumas tendrán la difícil tarea de jugar su semifinales contra Australia cuando las televisiones y los argentinos en general estarán focalizados en la primera vuelta de la elección presidencial, que pondrá fin a doce años de presidencia de Néstor y Cristina Kirchner.

AUSTRALIA

La diferencia horaria (10 horas entre Inglaterra y Sídney) no facilita el seguimiento de los partidos para los aficionados de los Wallabies.

Solo los aficionados más apasionados se dirigen a los bares temprano por las mañanas.

Algunos centenares de personas siguieron la victoria ajustada de los Wallabies sobre Escocia (35-34) en el casino de Sídney. Aunque deberían ser mucho más numerosos en la semifinal frente a los Pumas en las primeras horas del lunes. Otros prefieren las sesiones de redifusión a horarios más diurnos.

NUEVA ZELANDA

Nueva Zelanda, en las antípodas de Europa, vive el Mundial por la noche y la madrugada. Pero las doce horas de diferencia horaria no impiden a los aficionados reunirse en los bares para seguir las hazañas de los All Blacks.

El gobierno autorizó la apertura de tardía de los pubs durante la competición, pese a alguna oposición. Y según la asociación New Zealand Hospitality, la operación tuvo un cierto éxito.


"Las experiencias de los bares y restaurantes son muy positivas", declaró el director de la asociación Bruce Robertson. "Las gente hace exactamente lo que habíamos previsto; se reúnen entre amigos o con la familia para seguir el rugby, delante del desayuno y con mucho café".

La empresa Auckland Electricity, que alimenta la capital económica, confirmó que el consumo había alcanzado su punto alto el domingo por la mañana a las 8, hora del partido de cuartos de final frente a Francia (62-13).

"La demanda alcanzó su cumbre a las 8 de la mañana, y después en el descanso cuando las máquinas de café se pusieron en marcha", indicó. El domingo, en la hora neozelandesa, el inicio de la semifinal frente a los Springboks será antes incluso, a las 5 locales.

SUDÁFRICA 

Todos los partidos son difundidos por la cadena de pago SuperSport, aunque la televisión pública (SABC) también difunde la mayoría. Y el rugby abre la sección deportiva de los diarios. La ausencia de diferencia horaria y las temperaturas clementes, al inicio de la primavera, favorecen la instalación de pantallas gigantes en salas o al aire libre, donde de reúnen centenares de aficionados alrededor de un "braai" antes del partido y con algunas cervezas.

El optimismo es menor que en 2011, los aficionados de los Springboks esperaban un tercer título y la derrota frente a Japón (34-32) en el primer partido ha enfriado el entusiasmo. Y aunque los Boks pueden contar con el apoyo de muchos sudafricanos que viven en Londres, otros muchos han renunciado al desplazamiento debido a la baja del Rand con respecto a la libra esterlina.


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