Top five de aciertos del técnico Hourcade

jueves, 22 de octubre de 2015 · 22:51

Desde que asumió el tucumano impuso su estilo. Al principio no todo salió como se esperaba, pero ya en 2014 hubo indicios de que el camino era el correcto. Para eso tomó decisiones claves, que ahora a la distancia, fueron aciertos muy importantes.

LA CAPITANÍA DE CREEVY: 
Sorprendió cuando Hourcade decidió darle esa responsabilidad al hooker, que hasta ahí no era ni siquiera titular por la presencia de Eusebio Guiñazú. Además, era sacarle la capitanía a Juan Fernández Lobbe, uno de los históricos del plantel. Pero Creevy, como el DT, le dieron otro clima al grupo. La cohesión de los más grandes con los más chicos empezó a fluir, porque él era un intermedio de los dos mundos. Se descontracturó todo. Y eso repercutió en la cancha. Hoy todos valoran la unión. Y Creevy fue clave para conseguirlo. Corcho, lejos de alejarse, también aportó lo suyo desde otro lado. Sin ese peso de ser capitán volvió a las bases. Y empujó como un soldado más.

AMPLIAR LA BASE: 
Desde la primera conferencia como head coach, Hourcade habló de sumar jugadores a Los Pumas. De darles oportunidades a los más chicos. Se refirió a la importancia de tener tres o cuatro jugadores por puesto. Ahí aparecieron los Matías Moroni, Jerónimo de la Fuente, Lucas Noguera Paz, Julián Montoya, Guido Petti, Facundo Isa y tantos más, que hoy son claves para el presente del equipo en la Copa. Y le dio continuidad y protagonismo a los que ya habían dado ese salto como Tomás Lavanini, Pablo Matera y Santiago Cordero. Los puso contra los mejores para probarlos en el máximo nivel, en momentos donde se cuestionaba por qué no jugaban otros. Ahora, son el recambio que faltaba.

EL ESTILO OFENSIVO: 
Lo que había hecho en Pampas XV lo pudo trasladar a Los Pumas. Cambió una filosofía. Y los jugadores, los más experimentados que no lo habían vivido en la Vodacom sudafricana, compraron. Llevó un tiempo. Pero hoy son abanderados de esa vocación por el try. Se dejó de hablar de defensa y tackle, algo innato del corazón de un jugador argentino, y se privilegiaron las destrezas, los offloads y el arriesgar. Así el seleccionado pasó de hacer pocos tries a ser el segundo que más marcó en Inglaterra, detrás de los All Blacks y por delante de los Wallabies y Springboks, ni más ni menos.

SANCHEZ, DE 10, Y HERNANDEZ, DE 12: 
Hourcade siempre quiso a Tuculet como full back. Y de apertura, ya desde Pampas, tenía una devoción por Nicolás Sánchez. Le tenía que encontrar un lugar a Juan Martín Hernández y lo hizo. Como un segundo lanzador, de primer centro, ayudando al tucumano en la toma de decisiones. Y entre los dos le dieron otro brillo al equipo. Cuando uno no está, esa ausencia se siente. Pese al enorme partido de Juani en Durban éste año, a Nico le respetó la 10 y está cumpliendo con el juego, la defensa y la efectividad a los palos, que lo tiene como segundo goleador del Mundial con 74 puntos.

LA APUESTA A CORDERO: 
Hasta éste año, con las lesiones de Manuel Montero, Matías Orlando y la no recuperación de Gonzalo Camacho, Cordero no tenía un lugar en el plantel. Pero Hourcade decidió jugar una ficha. Trabajaron su defensa, que era un punto débil, y le dieron libertad para su ataque. Lo hizo jugar por primera vez en el Rugby Championship en Christchurch frente a los All Blacks, ni más ni menos. Y hoy es una de las revelaciones del Mundial y uno de los puntos más altos de Los Pumas. Hizo tries, dio otros servidos y marcó diferencia cada vez que tocó la pelota con su explosión. (Scrum)

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