Mientras en Argentina se discute la vuelta de los visitantes y en muchos casos se pone a Inglaterra como ejemplo de la lucha contra los barrabravas, este miércoles en Manchester ocurrió un hecho que dista mucho de la supuesta solución definitiva a la violencia en el fútbol.
En la previa del duelo de Champions League que debían disputar Manchester City y Sevilla, un grupo de simpatizantes de Slask Wroclaw arremetió contra los españoles lanzando sillas y la situación finalizó con una gresca generalizada en plena calle.
La enemistad entre los sevillistas y los polacos nació hace dos temporadas, cuando se produjo un enfrentamiento entre ambas parcialidades. Como consecuencia de este episodio, hubo dos heridos y tres detenidos.