Conmovedora historia

Atajando los golpes de la vida

Se llama Natalio Navarro, tiene 42 años y hace unos días conquistó el ascenso a Primera con Marquesado. Una alegría en medio de la reciente pérdida de un sobrino, a quien mataron salvajemente en una fiesta. “Él me dio este regalo”, cuenta quebrado el arquero. Por Carla Acosta.
martes, 13 de octubre de 2015 · 09:11
Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan

Un beso a una bandera que decía "Justicia por Darío” tras atajar, quizás, el penal de su vida, hicieron del ascenso un mimo del cielo. Mientras el resto del plantel festejaba el triunfazo de Marquesado sobre Sportivo Rivadavia, que lo depositaba después de un año nuevamente en Primera, Natalio Navarro (42) se abrazaba con sus allegados. Hace cuatro meses el arquero y su familia recibieron el duro golpe de la pérdida de Darío Torres, de 15 años, quien fue asesinado en una fiesta. El ascenso, un regalo y un empujón en medio de tanto dolor. 

Darío era su sobrino, hijo de una prima hermana. Según cuenta el arquero, era fanático del Tricolor y súper compinche de su hijo mayor, Rodrigo. Iba a la cancha junto al clan Navarro y se deleitaba cantándole al club de sus amores.  "La alegría del ascenso llegó después de esta perdida tan grande. Después de lo que pasó le hice una promesa a él para que me diera fuerzas. Él me dio este regalo, es un gran empujón para la familia”, expresa al borde del llanto. 

Aquel día, en la cancha del coloso pocitano, estaba toda la familia reunida. Fue entonces que después de finalizar el partido y que se decrete el ascenso de Marquesado, la imagen era de abrazos y lágrimas: "Me abracé con su madre, lloramos un rato. Estaban todos. Su hermano también lloraba ya que él era muy hincha de Marquesado, tenía todo por vivir. Todos sufrimos mucho con su muerte. Este ascenso sin dudas fue para Darío”. 

El fútbol su vida, Marquesado su gran amor. 

En Marquesado algunos lo llaman "héroe” no sólo por el ascenso, sino también por su garra en el fútbol. Natalicio nació futbolísticamente en El Globo, cuando contagiado por su hermano mayor empezó a atajar con tan solo 8 años. Ya de adolescente se fue a vivir a Marquesado, en donde logró formar una familia –está casado con María y tiene 5 hijos- y además cosechar alegrías con el Tricolor, su eterno amor. "Yo siempre jugué de arquero, siempre me gustó atajar. A veces con mis amigos juego adelante o atrás, pero mi puesto es el arco”, expresa el futbolista, quien también tuvo paso por clubes como Rivadavia y Villa San Damián. 

A pesar de que sus manos están intactas –atajó un penalazo en la final de la B Local- sus 42 años ya le pesan no sólo por su condición física, sino también por su situación económica: no tiene un puesto laboral estable y vive de las changas, ya sea en la construcción o en algún taller mecánico. Del fútbol, según él, no se puede vivir. "Estoy tratando de conseguir algo seguro. Del fútbol es complicado vivir. No sé quién puede vivir del deporte, salvo en San Martín o Sportivo, es poco lo que te pueden dar ¿Qué pienso de los que ganan 150 mil pesos? A veces juegan por la plata, en el local lo hacemos por amor a la camiseta y nos entregamos al cien por cien. No sé por qué jugarán o si les dará lo mismo perder que ganar, pero a nosotros no nos da lo mismo”. 

"Nacho”, como lo conocen en Marquesado, vive a unas pocas cuadras del club. Dos de sus hijos heredaron de él su pasión por el  fútbol, pero toda la familia el cariños por el Tricolor. Tiene diez hermanos, todos también fanas del mismo equipo. Él es un ejemplo de vida no sólo para su entorno personal, sino también para sus compañeros –que en su mayoría son todos jóvenes- y para los hinchas. "Mi familia y la gente que me felicita me impulsan a seguir en las canchas. Vamos a ver qué pasa. Tengo ganas de seguir pero a veces no quiero. Por ahí los entrenamientos cansan, mucho más a mi edad, ya que el cuerpo no es el mismo. Y también porque necesito encontrar un buen trabajo, sobre todo por mi familia”, expresa el arquero del ascenso. 

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