La presión de Tigre pesó más. Apenas comenzado el partido, con la obligación de dejar atrás las dos derrotas iniciales, el Matador buscó insistentemente el primer tanto de la noche. Forzó errores rivales en los intentos frustrados por una salida prolija para adueñarse de la pelota y así poder definir cómo seguía el porvenir de las acciones. Cuando no se la recuperaba en posiciones de ataque, la cuestión era una contra feroz.
Y de esos ataques furtivos llegó el gol. Racing en defensa cortó con foul cada arremetida del local. En diez minutos la tercera pelota parada terminó con el 1-0 de los de la zona norte gracias al cabezazo de Erik Godoy que Saja no pudo atajar.
Si mientras duró el empate la Academia lejos estaba de su mejor versión, con la derrota parcial y el contrario volcado en torno al arco de Javier García, se volvió previsible. No logró salir del fondo con las formas que pregona Diego Cocca, por lo cual se le complicó el resto del partido. Sin la posibilidad de cumplir con uno de sus pilares, los de blanco y celeste padecieron largamente.
Incluso la visita se había vuelto más peleadora. Priorizó pegar antes que intentar crecer desde la generación. Sin poder comenzar las jugadas al ras del césped y con un bajo rendimiento del doble cinco, Racing parecía condenado al fracaso esta noche. Pero Ricardo Centurión le devolvió la ilusión.
Keko ingresó por el lesionado Acuña. Con su velocidad y verticalidad los de Avellaneda escalaron algunos metros en el terreno, exigieron a Javier García y acariciaron el empate, pero en su mejor momento Tigre lo cacheteó por segunda vez dejándolo casi al borde del nocaut. Nicolás Sánchez demoró en salir, quedó enganchado y le permitió a Itabel quedar mano a mano con Saja para definir cruzado al segundo palo con destino de gol: 2-0 y a los vestuarios.
El complemento fue peor. Milito sacó del medio, pero la pelota le duró apenas diez segundos a Racing, cuando una imprecisión la sacó del campo. Encima en la acción siguiente Lucas Wilchez se lució con un jugadón para estirar la diferencia a tres. La pisó ante Grima y Nico Sánchez, y apenas entrando al área probó con chanfle al segundo palo para coronar una excelente maniobra individual que terminó por ser el 3-0.
Para colmo de males racinguistas, no todo estaba dicho. En otra contra Luna tiró un centro luego de desbordar por la derecha del ataque para que Itabel defina de primera al gol, el segundo de su cuenta personal, el cuarto de la noche para un Matador que, con suma eficiencia, puso de rodillas a uno de los grandes llamados a protagonizar el campeonato.
Fuente: Info News