El 12 de noviembre, cuando volvía a ponerse los botines tras estar alejado de las canchas por una lesión, tomó las riendas del Club Atlético Unión. Al “Loco” Enrique lo habían echado y él, Marcelo Laciar, asumía en el club de sus amores como entrenador. Casi cuatro meses después, el ex jugador disfruta de un presente bárbaro junto a sus dirigidos, con la clasificación en el Torneo Argentino B en el bolsillo y con muchas ganas de dar el zarpazo en la categoría. En una nota con Tiempo de San Juan, el “Gino” habló de las alegrías de ser técnico, de lo difícil que fue encarar a los jugadores ahora como entrenador y las cábalas que no abandonó, entre otras.
-¿Tranquilos después de lograr la tan deseada clasificación?
-Estamos clasificados pero la idea es terminar primeros en la tabla. Se está trabajando con tranquilidad pero está prohibido relajarse. El equipo piensa en el partido que viene con Sportivo Desamparados, el cual será un clásico y ninguno se lo quiere perder.
-Y vos en lo personal, ¿estás contento por este lindo debut como DT?
-Yo siempre agarré con mucha confianza. Tenía mucha fe y me hice cargo del equipo porque los jugadores se comprometieron mucho. Todos pudimos salir adelante de la mala situación que vivimos el año pasado, casi últimos en la tabla, con problemas económicos, etc. Todos le ponemos lo mejor posible.
-¿Con qué equipo te encontraste en aquel momento?
-En aquella semana lo echaron al “Loco” (Carlos Enrique) y pasó lo que pasó. No estaba bien el equipo, estaban caídos anímicamente, con problemas económicos y no quedaba otra que salir rápido de esa situación. Trabajamos mucho con el “Cuca” Herrera y el profe para levantar su ánimo. Ellos tenían que estar bien de la cabeza para jugar los partidos.
-¿Fueron difíciles los primeros días como entrenador?
-Sí, claro. A veces entraba a cambiarme al vestuario de los jugadores y no me daba cuenta que tenía que ir al del entrenador. No me acostumbro a bañarme en el vestuario del DT. Con los jugadores también fue difícil porque vos tenías que decidir quién juega y quién va al banco, y yo tengo amigos en el plantel. Pero ellos respetan siempre mi postura, saben entender que ya no soy uno más.
-¿Se extraña la pelota?
-Yo siempre digo que no hay como estar adentro de la cancha. Me desespero por momentos y pienso que debo estar ahí. Inclusive no está definido que me retiro del fútbol. A veces me engancho en un picadito y me dan ganas de jugar. Pero hoy estoy ocupado en mi trabajo como entrenador y pienso en eso.
-¿El temperamento del “Gino” jugador sigue intacto en el ahora DT?
-(Risas). No puedo estar tranquilo en el banco. A veces me traiciona mi carácter. Jamás fui callado y ahora de entrenador sigo igual que siempre. Pero debo empezar a tranquilizarme.
-¿Y las cábalas se conservan?
-Sí. Yo siempre le pido a mi vieja, le rezo y le pido una manito para cuando voy a la cancha. Ella falleció cuando yo tenía 26 años de cáncer de riñón. Sufrí mucho en aquel tiempo pero ahora ella siempre me acompaña.
Lo que viene
Unión y Sportivo Desamparados jugarán el lunes 24 de febrero a las 22 horas en el Estadio del Bicentenario.