La trilogía llegó a
su fin en Mendoza. El Malvinas Argentinas recibió a una multitud para ver el
último Superclásico del verano. Con un empate y una victoria
"millonaria", Boca tenía la obligación de quedarse con el último
duelo protagonizado por los dos equipos más grandes de la Argentina.
En una semana
convulsionada por la publicación del contrato de Carlos Bianchi, el
"Virrey" necesitaba un triunfo para calmar las tormentosas aguas que
corrieron por el club de la rivera. La oportunidad de Juan Sánchez Miño a los
cuatro minutos de iniciado el choque fue un aviso del "Xeneize", dado
que el peligro fue desactivado por Marcelo Barovero. La tensión que recorría el
estadio le deba más apetito al conjunto boquense.
Sin embargo, los de
Ramón Díaz aprovecharon la pelota parada para imponer el primer grito de la
noche. A través de un cabezazo de Gabriel Mercado, River marcó el 1 a 0. La
apresurada salida de Agustín Orion terminó favoreciendo al ex defensor de
Racing y Estudiantes. Con la mínima diferencia, los de Núñez estuvieron a punto
de estirar la ventaja mediante un remate de Fernando Cavenaghi que se estrelló
en el travesaño. El desconcierto del rival favorecía plenamente al combinado de
la "banda".
De todos modos, con
más amor propio que buen juego, Boca fue arrinconando a su adversario contra su
propio arco. El sector más débil parecía ser el de Eder Balanta, aunque el
empate llegó con un remate de larga distancia del "Cata" Díaz. El grosero
error de Barovero en el cálculo del disparo fue esencial para que se establezca
el 1 a 1. Además, otra mala decisión de "Trapito" a la salida de un
córner pudo generar el segundo tanto "xeneize". Definitivamente no
era la noche soñada para el ex Vélez.
En el complemento el
café de Colombia despertó a los comandados por el riojano, para volver a
ponerse en ventaja. Una asistencia de Carlos Carbonero y una definición de
Teófilo Gutiérrez dejaron a un desconsolado Orion buscando la pelota en el
fondo de la red. Con el 2 a 1, los del "Virrey" se vieron obligados a
buscar el gol de la tranquilidad, dado que una nueva derrota en el superclásico
sería el peor panorama para arrancar el Torneo Final.
Los tiros del final
del "Burrito" Martínez, que llevaban más esperanzas que precisión,
terminaron con la ilusión de Carlos Bianchi, quien tendrá que trabajar mucho en
el aspecto anímico de su plantel. Dos derrotas consecutivas en menos de 15 días
no se digieren de rápidamente. Además, su debut ante Newell`s parece ser un
escenario complicado. En contraposición, River cerrará la pretemporada ante un
seleccionado de San Luis y llegará de la mejor forma para el choque ante
Gimnasia.
Fuente: Infobae y Olé.
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