En aquel campeonato había menos equipos y contaba con un formato distinto, donde los dos primeros de cada grupo pasaban a una segunda fase, la que también estaba dividida en dos zonas de cuatro equipos. En este sentido, para el “Pato”, “jugar en Buenos Aires o ir a Rosario era exactamente igual de complicado. Nosotros tuvimos jerarquía y entereza, pero lo que nos favoreció fue el apoyo de la gente. Eso fue algo impresionante, que tuvo una incidencia total durante toda la Copa del Mundo”.
Asintiendo y sin refutar al notable arquero, el “Loco” destacó la fortuna que tuvo el elenco de Menotti durante ese período. “Tuvimos la desgracia o suerte de ir a Rosario y pudimos salir airosos de allá para poder venir a dar la vuelta olímpica acá, en el Monumental”.
En tanto, Leopoldo Jacinto Luque analizó la sensación que tenía el pueblo argentino durante esos años. “La gente se identificó mucho con el equipo, porque la mayoría jugábamos acá. Hoy la selección es un lujo, pero no la disfrutamos domingo a domingo. El mundo cambió mucho, no había tantos intermediarios y la publicidad no era tan avasallante como lo es ahora”.
Cabe recordar el momento histórico en el que se llevó a cabo aquella Copa del Mundo. Con un violento gobierno de facto, que tenía como máximo mandatario a Jorge Rafael Videla, quien llevó al país a una crisis social e institucional y utilizó al Mundial como pantalla para tapar los crímenes de lesa humanidad que cometía el Estado, la Argentina vivía una especie de irrealidad a través del fútbol. Sin embargo, René Houseman destacó las diferencias entre la política y la pelota: “Nunca nos sentimos usados por el gobierno de aquel momento. Nosotros jugábamos para Argentina, entrábamos a la cancha para disfrutar del fútbol y tratar de ganar para nuestro país”.
Las victorias con Francia y Hungría, junto a la derrota ante Italia, llevaron al elenco nacional a jugar la segunda fase ante Polonia, Brasil y Perú (a éste último se le debía ganar por cuatro goles para acceder a la final). Un 6-0 rotundo puso a la albiceleste en el partido decisivo, pero dicho resultado fue muy cuestionado por la prensa local e internacional. “hubo gente a la que le interesó armar toda esa polémica, como pasó ahora con el final del torneo donde los técnicos salían a hablar para ver qué equipo iba a ir para atrás. El jueguito ese de Caruso Lombardi es impresentable, porque ensucia a mucha gente y genera mucha violencia. Como nos pasó a nosotros, que éramos muy criticados por un sector”, dijo Leopoldo Jacinto Luque.




