Para el DT Luis Recúpero, tanto él como los jugadores y la dirigencia son culpables del presente negro de Sportivo Desamparados. Para Pedro Ponte, actual presidente, Miguel Jofré es uno de los responsables ya que le acusó de dejar al club con una gran deuda económica. Mientras que Jofré se defendió de las acusaciones y destacó que su dirigencia ascendió al “Puyutano” a la B Nacional. Ricardo Salvá y Carlos Lanusse, dos que fueron presidentes de la institución, quedaron al margen. Lo cierto es que los ex y actuales dirigentes del “Víbora” se culpan entre sí en el nefasto momento que vive la institución verde y blanca.
Está claro que todo estalló a raíz del descenso de Sportivo del Argentino A. Los malos resultados sentenciaron a Desamparados y lo mandaron de cabeza al Argentino B. Sorprende y llama la atención ya que en menos de un año descendió de dos categorías: B Nacional y Argentino A.
No sólo el golpe lo sufrió en lo futbolístico. En lo económico, la institución pasó a tener grandes deudas y eso se reflejó en la calidad de los jugadores que incorporaron, que al fin y al cabo son los más criticados por los hinchas en la problemática.
Sin embargo, la peor batahola es interna. Desde el domingo que los dirigentes no hicieron otra cosa más que salir al cruce y culparse entre sí. Como una verdadera novela o escándalo mediático, los cabecillas de la institución rondaron en todos los medios de comunicación haciéndose eco de la actualidad oscura de la institución.
El primero en destapar la olla fue Luis Recúpero, el DT que reemplazó a Osvaldo Ingrao y dirigió los últimos partidos de Sportivo en el Argentino A. El entrenador, con lágrimas en los ojos, luego del encuentro ante Cipolletti, se responsabilizó del descenso aunque también tiró munición a la dirigencia: “Trajeron jugadores que no son para el Argentino A”. También acusó a los directivos de no hacer revisión médica antes de contratar a los jugadores.
Por su parte, Pedro Ponte, actual máximo mandatario del “Puyutano”, dijo que los errores se cometieron en el pasado -culpando a la anterior dirigencia-, ya que se perdieron dos categorías en un año. Dijo que dejaron a un club lleno de deudas, sin instalaciones propias para entrenar y con una escuelita de fútbol hipotecada en sus ingresos. También mencionó que Miguel Jofré, tras el ascenso a la B Nacional, prometió un premio económico al plantel que la institución no estaba en condiciones de pagar. Así se refirió Ponte en una carta que subió a su cuenta de Facebook y que, sin dudas, reflejó el malestar con Jofré, ex presidente del “Víbora”.
Pero Jofré no se quedó atrás y de inmediato salió a contestar. Se defendió de las acusaciones de Ponte, manifestó que son muchos los responsables y se alabó por el ascenso a la segunda categoría del fútbol argentino. También aclaró sobre la deuda económica y dijo que la misma se generó durante la B Nacional. Además, señaló que hubo un incrementó en cuanto a lo económico cuando ascendieron al Nacional.
Ricardo Salvá, ex presidente que llegó después de Jofré, decidió estar al margen de la mediatización de los dirigentes. En tanto que Carlos Lanusse, quien llegó al club tras la licencia de Salvá, tiró que “no hubo dirigentes que tuvieran tiempo para colaborar”.
Lo cierto es que en Desamparados no hay paz. Por ahora su presidente sigue siendo Ponte y en dos o tres meses se votará para elegir nuevas autoridades.