Tigre debía salir a ganar en Paraguay si quería seguir con vida en la Copa Libertadores de América. Cualquier otro resultado depositaba a su rival de turno en los octavos de final y eliminaba a los de Victoria. Lógicamente, el partido ante Libertad se jugó como una final por parte de los dos equipos, que de entrada nomás salieron enfocados al arco rival.
Por caso, Javier García suspiró feliz luego de ver cómo la pelota rebotó contra su travesaño; y cinco minutos después Rubén Botta se sacó de encima a un rival punteando la bocha para después ejecutar un zurdazo violentísimo al ángulo de Rodrigo Muñóz, quien poco tuvo por hacer.
Lejos de apichonarse, el dueño de casa buscó igualar rápidamente el marcador y lo logró por
intermedio de Samudio. El 10 picó al vacío marcando el pase y, cuando recibió, definió con un toque sutil nacido de la cara externa de su botín. Con el empate el desarrollo del partido se trabó en el mediocampo. Habrán sido veinte minutos donde no primaron las emociones si no que la fricción, hasta que Pérez García logró vulnerar nuevamente a Muñóz.
lunes 4 de mayo 2026




