Por Pablo Zama (Voy con vos)
Lo que era un domingo normal para los fieles de la Parroquia Santo Domingo de Guzmán, ubicada en el barrio del mismo nombre, en Chimbas, pasó sin escalas a tener ribetes de asombro. Eran casi las ocho y media de la noche cuando el presbítero José María Solar hizo un alto en plena homilía y, atravesado por su pasión por el fútbol, confesó que vivió la goleada histórica por 6 a 1 de San Martín sobre Boca de una manera particular. Solar dijo que había preferido no hablar con los medios de comunicación sobre el tema, pero que el viernes en la tarde lo fueron a buscar del club de Concepción para que les dé la bendición. “Yo soy fanático de Boca y de Sportivo Desamparados. Me alegro por San Martín, pero tengo los seis goles aquí –señalándose la garganta-. Aunque ojo: lo hice de corazón”, aclaró en una mezcla de dolor por la derrota xeneize y alegría por la felicidad sanjuanina.
San Martín llevaba 16 partidos consecutivos sin ganar, está en zona de descenso desde hace varias semanas y se enfrentaba al Boca de Carlos Bianchi. Antes de que los libros tomen nota sobre la historia que humedeció los ojos de los hinchas en una tarde soñada, la desesperación hizo que dos hombres del club fueran el viernes en la tarde hasta la parroquia chimbera, zona en la que se encuentra la “Banda del Santo Domingo” (parte de la hinchada verdinegra), para buscar al padre José María Solar. El párroco, que había llegado esa mañana de participar de un encuentro de sacerdotes en Buenos Aires y que, sin descansar, se había ido hasta la capilla de Villa Morrone para celebrar misa por las fiestas patronales de esa comunidad, vio que dos personas lo esperaban en la puerta de la iglesia y se asustó por la inseguridad que existe hoy en Chimbas. “Ya estoy con ustedes”, les dijo mientras ingresaba a la sede parroquial a buscar a un ministro de la eucaristía y recién ahí se entrevistó con los hombres. Cuando estas personas le contaron que necesitaban que bendiga las camisetas de los jugadores, les propuso ir directamente a la cancha. Por eso quedaron en juntarse en quince minutos en la estación de servicio que está ubicada al lado del estadio Hilario Sánchez Rodríguez y, a pesar de tener prótesis en distintos lugares del cuerpo porque hace más de una década sufrió un grave accidente –se trasladaba en moto y un auto lo chocó dejándolo muy grave y en terapia intensiva- y de casi no haber descansado por el viaje de quince horas que realizó desde Buenos Aires, ingresó al club y se puso manos a la obra, sin importarle el fuerte dolor de huesos que padecía.
domingo 22 de marzo 2026




